| Traducido del inglés para Rebelión por J. M. |
16 de septiembre de 2015
El hecho de que la UE etiquete los productos de las colonias israelíes no basta para lograr que Europa acate el derecho internacional
13 de abril de 2012
Sobre la normalización y los boicots parciales

7 de febrero de 2012
Ilan Pappe: Boicot académico israelí: el 'caso Tantura'
4 de julio de 2011
Gaza y la Flotilla de la Libertad: Sigamos siendo humanos
La segunda Flotilla de la Libertad, retenida en Grecia por una decisión ilegal del Gobierno heleno, debe servir para dirigir nuestra atención hacia el bloqueo ilegal que Gaza, el territorio más densamente poblado de la tierra, sufre desde 2007, poco después de que a sus habitantes se les ocurriera votar libremente por la opción equivocada, al menos con arreglo a los criterios de Israel, EEUU y la UE. Según informes de la ONU, el asedio medieval de esta pequeña franja de 40 kilómetros de largo por 10 de ancho, con una población de 1.500.000 habitantes, en su mayor parte refugiados, habría destruido completamente su economía y empobrecido severamente a sus habitantes en los últimos cinco años. Las cifras no duelen, pero instruyen: sin agua para desarrollar la agricultura y con un irregular suministro eléctrico, con el 83% de sus fábricas cerradas y el número de desempleados más alto del mundo, el 80% de los gazatíes sobrevive gracias a la ayuda humanitaria, habiéndose triplicado en los últimos cinco años los casos de pobreza extrema, que afecta ya a 300.000 personas. Los bombardeos israelíes de 2008-2009 no produjeron sólo la muerte de 1.400 palestinos. Las cifras no matan, pero incomodan: 18 escuelas fueron completamente destruidas y 280 sufrieron daños severos, y hoy no pueden ser reconstruidas porque el bloqueo –es decir, los israelíes– no permiten el acceso de cemento, o no en las cantidades necesarias. Lo mismo ocurre con la situación sanitaria, recientemente denunciada por Richard Falk, enviado especial de la ONU, quien ha señalado el efecto potencialmente letal para la salud de los gazatíes de la agresión israelí: falta de recursos, dificultad para trasladar a los enfermos más graves, déficit de alimentación, deterioro de las condiciones psicológicas de la población.
La primera Flotilla de la Libertad, con el trágico colofón del asalto al Mavi Marmara, obligó al Gobierno israelí a aligerar el bloqueo en junio del año pasado. Hoy los gazatíes pueden comer más ketchup y comprar pantallas de plasma, pero siguen privados de los medios necesarios para reconstruir el territorio, activar la economía y sacudirse la perversa dependencia de su verdugo. La reciente apertura de la frontera de Rafah ha sido más bien un gesto simbólico de la junta militar egipcia, que ha tratado de satisfacer las demandas populares sin dañar sus relaciones con EEUU e Israel: la apertura permite el tráfico de personas –unas 250 al día– pero no de mercancías.
Porque en todo caso el problema no se reduce a las condiciones económicas. Tienen razón los israelíes cuando afirman que los gazatíes no se están muriendo de hambre. En condiciones penosas, con graves limitaciones, siempre al borde de la catástrofe, pero sobreviven. Lo verdaderamente intolerable del bloqueo tiene que ver con el hecho de que, en último término, los gazatíes sobreviven gracias a la voluntad soberana, absoluta, omnipotente, del agresor; lo verdaderamente ignominioso del bloqueo tiene que ver con este juego muy primitivo, y de ominosas resonancias teológicas, en virtud del cual es Israel quien mantiene con vida a sus víctimas, a las que también podría decidir matar en cualquier momento. Como bien lo expresa Raji Sourani, director del Centro Palestino de DDHH, “Gaza es una granja de animales”. Ese era el mensaje humillante dirigido en 2008 por Dov Weissglass, exconsejero del Gobierno israelí, a la comunidad internacional: “No vamos a matarlos; sólo vamos a someterlos a una dieta de adelgazamiento”. ¿Cuerpos desnudos, alimentados desde el exterior, a merced de un poder total? ¿No es lógico, no es admirable, no es indispensablemente humano que los palestinos se rebelen contra este grillete mancillador? ¿Y que nosotros los apoyemos sin ninguna vacilación?
La segunda iniciativa de la Flotilla se inscribe, por tanto, en este doble contexto: el de llevar a Gaza, sí, un poco de ayuda humanitaria, pero el de denunciar también la política israelí que concibe Gaza como una granja-ghetto completamente sometida a una soberanía metafísica, por encima de las leyes internacionales y de la ética más elemental. En 2005, un prestigioso periódico español calificaba a Cindy Shehan, madre valiente de un soldado estadounidense muerto en Iraq, como “la más agresiva activista por la paz”. Al mismo tiempo que toda clase de presiones cierran sus tenazas sobre la Flotilla y sus participantes –sabotajes, amenazas, ahora la orden de bloqueo del Ministerio de Defensa griego–, los gobiernos de EEUU y de la UE, el español incluido, se hacen eco de la propaganda israelí, que se empeña en describir este vuelo de gorrión, este racimo de barquitos de papel, como una “amenaza”, una “agresión” o una “provocación”. ¿Paz agresiva? ¿Provocativa defensa del derecho? ¿Amenazadora protesta contra un linchamiento? No bombardeemos también –por favorSEnD nuestra ciudad lingüística. Los participantes en la Flotilla ni siquiera pretenden “romper” o “violar” el bloqueo, expresiones ya cargadas de percutiente negatividad. Quien quiebra y viola la ley es Israel. La Flotilla viajará a Gaza positivamente, pacíficamente, para recordar el derecho internacional y la humanidad compartida. Los que están impidiendo su travesía, que sepan al menos que están tronchando las alas de un gorrión, que están pisoteando un racimo de barcos de papel. El Gobierno español no debería hacerse cómplice de esta violencia.
Por Santiago Alba Rico
Fuente: http://www.rebelion.org/noticia.php?id=131650&titular=sigamos-siendo-humanos-
23 de junio de 2011
Shakira: Permítame contarle sobre Palestina

Siendo usted y yo colombianas, no creo que sea necesario detallar lo que es la experiencia de una población civil en un conflicto armado; como colombianas, y desde distintas perspectivas, ambas lo hemos vivido. Pero si quisiera invitarla a que imagine la situación cuando ya no se trata de un conflicto sino de una ocupación militar, una de las más prolongadas en la historia reciente. Hablo de Palestina, un pueblo que vive bajo ocupación israelí desde hace 63 años. El país que usted ha sido invitada a visitar le llaman Israel, pero es en realidad Palestina Histórica, Palestina Ocupada, aquella que han querido borrar de la geografía y la memoria. 5 millones de refugiados palestinos en todo el mundo, son testimonio vivo de esa ocupación de la que hablo.
Miles de esos millones de palestinos refugiados los encuentra aquí en Colombia. Con seguridad en alguna oportunidad se los habrá cruzado en las calles de su ciudad natal. Barranquilla, de donde es usted y también lo es mi padre, fue una de las ciudades que acogió gran parte de los palestinos que llegaron a nuestro país expulsados de sus tierras. Costumbres, familias y apellidos comunes dentro de la sociedad barranquillera, hablan de esa historia de exilio, historias de abuelos y bisabuelos que recuerdan con nostalgia como fue que tuvieron que abandonar Palestina; guardan también la esperanza de que algún día, en debido cumplimiento del Derecho Internacional, Israel les permita regresar o al menos visitar sus propias tierras.
Usted ha decidido participar la próxima semana en la Conferencia Presidencial Israelí. Yo quisiera contarle sobre el uso político que Israel dará a su visita. El señor Israel Maimon, presidente del Comité Directivo de la Conferencia, ha anunciado la participación de “artistas prominentes que usan su arte y su fama para cambiar el mundo e impactar el mañana"; permítame contarle que Israel utiliza ese arte y fama para ocultar los crímenes que a diario perpetua sobre los palestinos. Los eventos internacionales que Israel hoy promueve, son utilizados para construir una fachada de país a la vanguardia de la democracia y el desarrollo. Israel miente cuando dice estar preocupado por la democracia; y miente porque cuando las palabras no tienen un respaldo en hechos y acciones concretas, son simple retórica. Mi invitación, Shakira, es a que no haga parte de esa retórica democracia Israelí.
Lo que no es retorico son los crímenes que Israel comete, esos si están corroborados por acciones que han sido bien documentadas por Naciones Unidas y organizaciones como Amnistía Internacional, Oxfam y Save the Children. Le confieso que no deja de resultarme paradójico que haya sido invitada a hablar sobre la importancia de la educación infantil, por un país que no precisamente es reconocido en ese ámbito, sino que por el contrario vulnera permanentemente no solo el derecho a la educación, sino los derechos más básicos de toda la población palestina. El título de la conferencia israelí es “Enfrentando el Mañana”, permítame contarle que Israel ni siquiera ha tenido voluntad para enfrentar el presente de los millones de palestinos que mantiene bajo ocupación.
Siendo la educación infantil el tema de su presentación, permítame contarle sobre los niños palestinos: a través de un bloqueo ilegal sobre la Franja de Gaza, Israel somete a 1.5 millones de palestinos, de los cuales el 44% son niños menores de 14 años. Israel restringe la entrada de material escolar, equipos y suministros médicos y bienes básicos para la vida. Como resultado el 80% de los habitantes de Gaza dependen de ayuda humanitaria para sobrevivir y el 61% de las familias padecen de inseguridad alimentaria y tienen por lo menos un hijo con alguna infección parasitaria. En el 2008 varias escuelas de Gaza debieron cancelar las clases como informática y laboratorio de ciencias que requieren un alto consumo enérgico, esto debido a la carencia de minerales y vitaminas en la alimentación de los niños. De las enfermedades más comunes en la Franja de Gaza, están los desórdenes y traumas psicológicos. Más del 50% de los niños de Gaza han tenido una experiencia violenta, alrededor del 25 % han perdido un ser querido y 30% se han visto obligados a abandonar sus hogares. El 20% de los niños sufren trastornos de estrés post-traumático y al 13% se le ha diagnosticado depresión relacionada con el miedo de ir a dormir, jugar o caminar hacia el colegio. Los dibujos de los niños Gaza reflejan esta realidad. En un estudio realizado, el 82% de los niños dibujaron imágenes relacionadas con los ataques militares de Israel sobre Gaza: en la operación “Plomo Fundido” de diciembre 2008 y enero 2009, Israel asesino a 1.500 palestinos de los cuales 300 fueron niños, y bombardeo 36 escuelas palestinas.
Le parece a usted que un Estado que perpetua estos crímenes tienen autoridad de algún tipo para hablar de los retos del mañana? O de educación infantil? En mi opinión, no; Israel primero debería preocuparse por el presente, el cual incluye la realidad de millones de palestinos a los que somete a condiciones de vida infrahumanas. Pero no lo hará; Israel ha demostrado que ese no es tema de su interés. Permítame predecir lo que sucederá en dicha conferencia: Se hablara del presente y futuro de Israel, mientras se ignorara por completo la dramática realidad a la que se somete a la población palestina.
Usted no solo es de Barranquilla, a donde llegaron miles de palestinos expulsados, sino que además su padre es libanes, quizás sea el, más que yo, quien le puede hablar de los más de 400.000 palestinos distribuidos en 12 campos de refugiados en el Líbano, donde aparte de vivir en la extrema pobreza, no tienen acceso a derechos sociales ni civiles. Quizás su padre también recuerde la masacre de miles de palestinos en los campos de refugiados de Sabra y Chatila al Oeste de Beirut en 1982. Usted misma debe recordar la invasión de Israel al Líbano en el 2006 frente a la cual se pronunció públicamente. Por favor no lo olvide.
Israel comete crímenes porque se sabe impune, pero además porque encuentra cómplices tanto por acción como por omisión y silencio. La invito a que no haga parte de los segundos. Ya son decenas de artistas, músicos, políticos y actores que en el marco de la Campaña Internacional de Boicot, Desinversiones y Sanciones (BDS) contra Israel, han decidido cancelar su participación en eventos organizados por Israel, rompiendo así la cadena de complicidad y movilizándose en defensa de los legítimos derechos que Israel niega a los palestinos. Tal es el caso de Roger Waters, Brian Eno, Mike Leigh, Vanessa Paradis, Carlos Santana, Elvis Costello, Devendra Banhart, Gil Scott-Heron, Pixies, Tindersticks, Leftfield, Faithless y Massive Attack.
Estoy convencida de la importancia del compromiso político de personalidades públicas, siempre y cuando ese compromiso se ejerza con coherencia. El ejemplo más reciente de ello lo han dado las varias personalidades de la escena artística y cultural, que en los próximos días harán parte de Flotilla de la Libertad compuesta por 12 barcos y más de 800 activistas que navegaran rumbo a Gaza con el fin de romper el bloqueo ilegal israelí. Todas estas personas son demostración fehaciente de compromiso y coherencia; aquella coherencia que tiene que ver con ir siempre de la mano de los oprimidos y no de los opresores.
Con su participación en esta conferencia usted estará contribuyendo a legitimar un sistema opresor y de Apartheid. Es bajo esta consideración que le pido reconsidere su anunciada visita. Debe usted saber que mientras Israel se prepara para exhibirse ante el mundo a través de un evento internacional, esconde a millones de palestinos en lo que ha convertido en su patio trasero: Gaza y Cisjordania. Por favor no lo olvide.
Atentamente,
Natalia Margarita Parada
Ciudadana colombiana
En apoyo al llamado palestino al BDS http://boycottisrael.info/
*** Pese a los llamados y cartas pidiendo a la cantante colombiana que no asista al evento organizado por el gobierno israelí, Shakira participó ayer de la jornada que tenía agendada en Palestina ocupada en compañía del presidente sionista, Simon Peres. Ver video: http://www.youtube.com/watch?v=pHKQN5jIb44
Fuente: www.oicpalestina.org
18 de mayo de 2011
Declaración de principios y petición de apoyo a la campaña de BDS por parte de los sindicatos internacionales

El movimiento sindical global siempre ha desempeñado un papel clave y ejemplar en su valiente compromiso con los derechos humanos y la adopción de sanciones concretas e innovadoras contra regímenes opresivos en una demostración de solidaridad con los pueblos oprimidos de todo el mundo. El boicot sindical al apartheid sudafricano destaca como un brillante ejemplo de esta tradición de solidaridad eficaz. Hoy los sindicatos están tomando la iniciativa en la defensa del derecho de pueblo palestino a la autodeterminación, la justicia, la libertad, la igualdad y el derecho al retorno de nuestros refugiados tal como lo estipula la Resolución 194 de la Asamblea General de Naciones Unidas. Muchos de ellos han tenido en cuenta el llamamiento de la sociedad civil palestina, y en particular su movimiento sindical, a adoptar el BDS como la forma más eficaz de solidaridad con los palestinos en nuestra lucha para acabar con la ocupación y apartheid israelíes.
Acabar con el multifacético sistema de opresión (que incluye ocupación, colonialismo y apartheid) de Israel contra el pueblo palestino se ha convertido en una prueba para la humanidad. Durante décadas Israel ha gozado de impunidad mientras continuaba con su gradual limpieza étnica de palestinos, particularmente en los ocupados Jerusalén Oriental, el Valle del Jordán y el desierto del Naqab (Negev), con su ocupación que dura ya 44 años, con su robo de tierra y de recursos naturales, con su colonización y construcción de colonias y muros ilegales y colonialistas, con su asedio a Gaza, con su continua negación de los derechos de los refugiados, con sus incesantes guerras de agresión y encarcelamiento de presos políticos, y con su asesinatos de civiles y demoliciones de infraestructuras gratuitos. La sistemática destrucción por parte de Israel de la economía palestina, la expropiación de las tierras agrícolas más fértiles, así como la humillación y la discriminación racial de los trabajadores palestinos se han convertido en parte de su realidad de apartheid que el mundo hoy nunca debería tolerar.
Dado el completo fracaso así como la falta de voluntad de las potencias hegemónicas de hacer responsable a Israel ante el derecho internacional, le corresponde a las personas de conciencia y a la sociedad civil internacional, especialmente al movimiento sindical, emprender acciones concretas para acabar con la connivencia internacional con décadas de violaciones del derecho internacional y de los derechos humanos por parte de Israel, de sus instituciones y de las corporaciones internacionales.
El apoyo de la totalidad del movimiento sindical palestino a un boicot total a Israel [1] como la forma más eficaz de solidaridad con el pueblo palestino fue el mensaje fundamental de este encuentro histórico.
La Conferencia tuvo el honor de dar la bienvenida a Joâo Felicio, Secretario de Relaciones Internacionales del CUT (el sindicato brasileño que representa a más de 20 millones de trabajadores), que expresó su solidaridad con el pueblo palestino y sus legítimos derechos, además de reiterar la adhesión de CUT al BDS. La Conferencia recibió muchos mensajes de solidaridad de gran cantidad de federaciones sindicales, incluyendo a la Federación Internacional de Sindicatos Árabes, COSATU (Sudáfrica), ICTU (Irlanda), además de a gran cantidad de sindicatos individuales de Canadá, Escocia, Italia, Francia, España, Turquía, Australia, Estados Unidos y otros países. Todos los principales partidos políticos palestinos también apoyaron con entusiasmo la conferencia y la formación de la PTUC-BDS.
La Conferencia condenó contundentemente al Histadrut** y pidió a los sindicatos internacionales que contaran todas sus relaciones con él debido a su complicidad tanto histórica como actual con las violaciones por parte de Israel del derecho internacional y de los derechos palestinos. El Histadrut siempre ha desempeñado un papel clave en la perpetuación de la ocupación, de la colonización y del sistema de discriminación racial de Israel por medio de:
Apoyar públicamente las violaciones por parte de Israel de la Cuarta Convención de Ginebra y de otros principios del derechos internacional,
Mantener activos intereses comerciales en la empresa de las colonias ilegales de Israel [2],
Permitir a los colonos judíos de la ocupada Cisjordania unirse a la organización [3],
Apoyar la guerra de agresión de Israel contra la asediada Gaza en 2008/9 [4]; más tarde justificó la masacre por parte de Israel de trabajadores y activistas de ayuda humanitaria que viajaban a bordo de la Flotilla de la Libertad el 31 de mayo de 2010 [5];
Retener ilegalmente durante las décadas de ocupación más de 8.300 millones de shéqueles (aproximadamente 2.430 millones de libras) procedentes de los salarios ganados por los trabajadores palestinos de los Territorios Palestinos Ocupados [6] y descontados para ‘beneficios sociales y sindicales de otro tipo’ que los trabajadores palestinos de los TPO nunca han recibido.
Recordando la consigna sindical de “una injuria a uno es una injuria a todos” y dado el papel histórico del movimiento sindical global en la solidaridad eficaz con los pueblos oprimidos del mundo, el PTUC-BDS:
Saluda cordialmente a todos los sindicatos del mundo por su solidaridad con el pueblo palestino, especialmente a aquellos que han apoyado el BDS contra Israel,
Pide a los sindicatos del mundo que muestren activamente su solidaridad con el pueblo palestino implementando campañas de BDS creativas y que tengan en cuenta el contexto como la vía más eficaz para acabar con la impunidad israelí. Por ejemplo:
boicoteando a las compañías israelíes e internacionales (como Elbit, Agrexco, Veolia, Alstom, Caterpillar, Northrop Grumman, etc.) e instituciones que son cómplices de la ocupación y de las violaciones del derecho internacional por parte de Israel,
revisando las inversiones de fondos de pensiones con el propósito de sacar las inversiones de los Bonos de Israel y de todas las compañías e instituciones internacionales que son cómplices de la ocupación, colonización y apartheid de Israel,
presionando a los gobiernos para que suspendan los Acuerdos de Libre Comercio, acaben con la venta de armamento y con las relaciones militares con Israel, con vistas a la posibilidad de cortar las relaciones diplomáticas con Israel.
Pide a los trabajadores portuarios de todo el mundo que boicoteen la carga y descarga de barcos israelíes, igual que el histórico paso dado por los trabajadores portuarios de todo el mundo de suspender el tráfico marítimo con Sudáfrica en protesta por el régimen de apartheid, y
Pide a los sindicatos de todo el mundo que revisen y corten todas sus relaciones con el Histadrut.
Estas medidas no violentas para hacer que Israel asuma sus responsabilidades deben continuar hasta que éste cumpla sus obligaciones según el derecho internacional de reconocer el inalienable derecho del pueblo palestino a la autodeterminación y acate completamente el derecho internacional:
Acabando con su ocupación y colonización de todas las tierras árabes ocupadas desde 1967 (incluyendo Jerusalén Oriental), así como desmantelando el muro y las colonias ilegales,
Reconociendo el derecho fundamental de los ciudadanos palestinos de Israel a la igualdad total, así como acabando con el sistema de discriminación racial contra ellos, y
Respetando, protegiendo y apoyando los derechos de los refugiados palestinos a retornar a sus hogares y propiedades tal como lo estipula la Resolución 194 de la AG de la ONU.
* La Coalición de Sindicatos Palestinos por el BDS (PTUC-BDS) es el organismo mayor y más representativo del movimiento sindical palestino e incluye a las siguientes organizaciones: General Union of Palestinian Workers, Federation of Independent Trade Unions (IFU), General Union of Palestinian Women, Union of Palestinian Professional Associations (comprising the professional syndicates of Engineers, Physicians, Pharmacists, Agricultural Engineers, Lawyers, Dentists and Veterinarians), General Union of Palestinian Teachers, General Union of Palestinian Peasants and Co-ops, General Union of Palestinian Writers, Union of Palestinian Farmers, Palestinian Federation of Unions of University Professors and Employees (PFUUPE), Union of Public Employees in Palestine-Civil Sector; así como a todos los bloques de sindicatos que conforman la Federación General Palestina de Sindicatos (PGFTU, en sus siglas en inglés): Central Office for the Workers Movement, Progressive Labor Union Front, Workers Unity block, Progressive Workers Block, Workers solidarity organization, Workers Struggle Block, workers resistance block, Workers Liberation Front, Union of Palestinian Workers Struggle Committees, National Initiative (al-Mubadara) Block.
- Palestinian Trade Union Coalition for BDS (PTUC-BDS) ptuc-bds@bdsmovement.net
[1] A pesar de los rumores de lo contrario, el PGFTU emitió recientemente un comunicado pidiendo explícitamente el boicot total a Israel y a todas sus instituciones que son cómplices de la ocupación: http://www.bdsmovement.net/2011/pgftu-clarrification-6559
** N. de la t.: El Histadrut es la organización de sindicatos de Israel. Fue la organización sionista clave responsable de la formación del Estado de Israel. Véase: “Histadrut, el "sindicato" racista de Israel”, http://www.nodo50.org/csca/agenda09/palestina/arti643.html [2]http://www.whoprofits.org/Company%20Info.php?id=889 [3]http://electronicintifada.net/v2/article10379.shtml [4] http://www.labourstart.org/israel/Histadrut_on_Gaza.pdf [5] http://www.histadrut.org.il/index.php?page_id=1801[6] http://www.alternativenews.org/english/index.php/topics/news/2422-israel-owes-over-nis-83-billion-to-palestinian-workers-from-the-occupied-palestinian-territories
Fuente: http://www.bdsmovement.net/2011/ptuc-bds-formed-6912
Traducido del inglés para Rebelión por Beatriz Morales Bastos
8 de mayo de 2011
Alta tecnología militar española a la venta en Israel

Una empresa española está comercializando en Israel alta tecnología para aviones militares no tripulados, un modelo que el Ejército israelí ha utilizado en los “ataques selectivos” sobre Gaza o Líbano y que han causado la muerte de decenas de civiles, como consta en los informes refrendados por Naciones Unidas, Human Rights Watch o Amnistía Internacional, que lo han calificado como “crímenes de guerra”.
La empresa española Aries, Ingeniería y Sistemas, S. A., con sede Madrid, ha confirmado a periodismohumano que alcanzó “aproximadamente en julio de 2009″ un acuerdo con la compañia israelí Goldtech Technologies, cuyos clientes principales son el Ejército y el Ministerio de Defensa de Israel. Un alto cargo de Aries admite que esta alianza supone un primer paso para la venta de “tecnología e ingeniería de aviones no tripulados”, también conocidos como ‘drones’ o UAV, “y catapultas de lanzamiento”, aunque rehusa a dar más detalles “confidenciales”.
Vamos por partes.
Cualquier operación de exportación de material de Defensa necesita la aprobación de una comisión del Gobierno formada por los ministerios de Industria y Comercio, Interior, Defensa y el Centro Nacional de Inteligencia. Esa comisión decide en función de la ley española de exportación de armas, que prohíbe explícitamente la venta de material “cuando existan indicios racionales de que pueda ser empleados en acciones que perturben la paz, la estabilidad o la seguridad en un ámbito mundial o regional” o “pueda exacerbar tensiones o conflictos latentes”. ¿Y quién decide cuándo hay indicios o no? El mismo artículo de esa ley remite a las organizaciones especializadas y a Naciones Unidas.
En este caso hay un matiz importante: el acuerdo que hoy conocemos no implica ninguna exportación concreta sino “una alianza” que preparará el camino para futuras ventas, que no se han producido aún porque “el negocio va lento”, según Aries. Por tanto, el Gobierno no tiene por qué tener conocimiento oficial del acuerdo.
Sin embargo, aunque esta colaboración entre Aries y Goldtech no tiene la autorización explícita del Ejecutivo, sí hay un permiso implícito: “existe un marco bilateral entre los ministerios de Defensa de España e Israel por el que las empresas de ambos países podemos hacer alianzas en materia de Defensa e I+D sin tener que consultarlo”, dicen las fuentes consultadas en Aries refiriéndose a acuerdos bilaterales en vigor desde 1997 y 2004 (pdf). Este mismo año, el pasado 16 de marzo, la ministra de Defensa y su homólogo israelí, Ehud Barak, firmaron en Madrid otro documento que profundizaba este entendimiento. “Si en vez de con una empresa de Israel fuera con una empresa Irán”, aclara Aries, “el acuerdo no sería legal porque Defensa lo prohíbe, pero con Israel hay bilateralidad”.
“Si se autorizan esas ventas, se cruzará una línea roja”
Las organizaciones sociales consultadas por periodismohumano se muestran “muy preocupadas” por esta línea abierta entre Aries y Goldtech Tecnologies en un marco legal amparado por el Gobierno. Mabel Bustelo, responsable de la Campaña de Desarme de Greenpace, pide “que el ministerio de Comercio se pronuncie” porque “si una empresa busca reprensentantes en otro país está claro que lo hace para vender. Si se llega a autorizar la venta de ese material a Israel, se habrán cruzado la línea roja en cuanto al control de armas”. Israel, como Marruecos o Colombia, forma parte de la lista de “destinos muy preocupantes” de armas fabricadas en España y que, para las ONG, no cumplen los requisitos de la ley.
En el caso de Israel contra Palestina, la documentación es apabullante. Respecto a la Operación Plomo Fundido de Navidades de 2008, una institución tan condicionada como la propia ONU respaldó el Informe Goldstone y admitió que Israel cometió crímenes de guerra. En declaraciones a periodismohumano, uno de los cuatro redactores del informe, Desmond Travers, recuerda que esos aviones “fueron utilizados para atacar niños, una mujer embarazada, un hombre en una motocicleta, hombres que cargaban oxígeno en una furgoneta, o un desfile policial. Yo he visto lo que ven quienes los manejan y los UAV no permiten errores. Gracias a los UAV podría haberse diferenciado lo que eran estos objetivos de lo que no eran objetivos legítimamente atacables. ¿Por qué no lo hicieron?”.
El informe de Human Rights Watch “Errores precisos” documenta y analiza los casos de al menos 29 civiles, entre ellos 8 niños, asesinados por ‘drones’ durante el ataque a Gaza de las Navidades de 2008. “La capacidad tecnológica de estos aviones y los misiles que lanzan generan que las violaciones de los derechos humanos que provocan sean, si cabe, más graves”. Amnistía internacional, por su parte, ha podido demostrar la muerte de 42 civiles por la acción de estos aviones durante las tres semanas de duración de la operación.
Tengo una pregunta para usted
El 29 de enero de 2009, justo después de la Operación Plomo Fundido de Israel sobre Gaza, el presidente Zapatero fue interpelado por un ciudadano en el programa de televisión Tengo una pregunta para usted:
- ¿Tiene usted una idea de cuantos civiles palestinos habrán matado nuestras armas?
- Estoy convencido de que nuestras armas o los componentes que nosotros le vendemos a Israel no se han utilizado para eso. Son los datos que yo puedo aportar aquí, en todo caso lo podremos aclarar sin ningún problema.
Mes y medio después, el Gobierno reiteró ese mensaje en el Congreso, como consta en el diario de sesiones.
Un sector con mucho futuro
Los sistemas de vuelo no tripulados pueden tener usos civiles muy interesantes: transporte de mercancías, expediciones científicas en entornos hostiles para el ser humano, prevención y control de incendios y un largo etcétera que llega hasta donde nos llegue la imaginación.
¿No podría ser que la tecnología para drones de Aries se utilizara en Israel, en vez de para la guerra, para servicios forestales o de rescate? No es esa la especialidad de la casa, desde luego. Navegando por la web oficial de la empresa podemos descubrir que sus sistemas son utilizados, por ejemplo, por las Fuerzas Armadas españolas en la base de Herat. Los ingenieros de Aries han entrenado a los miembros de la misión española en Afganistán en el uso de los aviones no tripulados.
La fabricación de los drones que podrían ser exportados a Israel ha recibido ayuda pública. Como consta en la web de Aries Ingeniería, el proyecto TEDESCODIM-UAV (Tecnologías para el Desarrollo de Sistemas de Configuración Dinámica de Misiones para UAV) ha recibido una subvención de 153.099 euros (pdf) del Ministerio de Industria, Comercio y Turismo para la fabricación de sistemas de vuelo no tripulado. El Plan de innovación empresarial de la Comunidad de Madrid, por su parte, le concedió 99.255 euros (pdf).
Esta misma empresa lidera el consorcio CERVANTES (Consorcio Empresarial para el Reingeniería del Vehículo Aéreo No Tripulado Español) formado por 11 empresas y 4 centros de investigación públicos como la Universidad Politécnica de Madrid, Universidad Rey Juan Carlos y Universidad Ramón Llull. España ha dedicado, a través de este consorcio, 22 millones de euros en cuatro años a la investigación sobre drones entre 2006 y 2010.
Otro hecho que demuestra la capacidad de Aries y el gran interés que España tiene en este tipo de tecnología, más allá de la financiación, es la celebración los pasados 2 y 3 de marzo en Madrid en UNVEX, la Conferencia Internacional sobre sistemas no tripulados. Entre las atracciones del encuentro estaba una maqueta de un drone fabricada por Aries Ingeniería, que en un comunicadó afirmaba que la repercusión de sus productos había sido “un éxito” en un mercado “dominado por la tecnología de países como Estados Unidos o Israel”.
La Conferencia, patrocinada por EADS, la Agencia Europea de Seguridad y Defensa y el Ministerio de Defensa de España, fue inaugurada por el Secretario de Estado de Defensa, Constantino Méndez, que en el acto de inauguración señaló que los UAV “son una solución a los desafíos de la defensa actual”. A este mismo congreso fue invitado el general Gabriel Shachor del Ejército del Aire de Israel, que impartió una charla titulada “UAVs en las Fuerzas Armadas de Israel; lecciones aprendidas”. Compartió mesa redonda con el Teniente Coronel Juan Carlos Mora, del Ejército del Aire de España.
La guerra teledirigida
La polémica no se cierne solo sobre Israel. En el Enfoque de periodismohumano El gran juego, Carlos Sardiña explica quién y cómo empiezan a usarse los aviones no tripulados. China está copiando los diseños de los “drones” estadounidenses. Pakistán ya ha comenzado a fabricar los suyos. Y, dejando aparte el uso militar, la policía británica tiene previsto implantar esta tecnología para vigilar manifestaciones y prevenir diversos actos delictivos antes de los juegos olímpicos de Londres de 2012.
Por Juan Luis Sánchez y Alberto Arce
19 de abril de 2011
Palestina ya existe en el cine...

Por Sabah Haider (periodista y cineasta afincado en Beirut; realiza talleres de cine para jóvenes palestinos en campos de refugiados en Palestina, Jordania, Líbano y Siria).
Durante los últimos diez años una nueva oleada de cineastas palestinos ha proyectado en la gran pantalla una identidad nacional específica. Está relacionada más directamente con la política que otras representaciones anteriores sobre vidas y historias de los palestinos.
Mientras la segunda Intifada (que comenzó en septiembre de 2000) estaba en su máximo apogeo en Israel y en los territorios palestinos ocupados, la película “Intervención divina” (“Divine Intervention”) (2002) del cineasta Elia Suleiman, nacido en Nazaret, fue presentada a la Academia de Artes y Ciencias Cinematográficas como película nominada al Oscar a mejor película extranjera. La Academia la rechazó porque ”Palestina no es un país”. En 2006, cuando la película del cineasta palestino Hany Abu-Assad “Paradise Now” (2005) fue nominada para la misma categoría, la Academia la dio por válida e identificó su país como “la Autoridad Palestina”.
El estudioso Edward Said escribió en la introducción del libro sobre el cine palestino Dreams of a Nation: “Toda la historia de la lucha palestina tiene que ver con el deseo de ser visible”. Este deseo es el que ha guiado la nueva oleada de películas palestinas en la última década. El cine palestino se ha reinventado muchas veces en los últimos 40 años, pero las películas que se han hecho desde la segunda Intifada, que comenzó en el año 2000, son las que han recibido atención internacional. Y no porque existan, sino porque representan una afirmación social, cultural y política sin precedentes.
En los últimos 10 años, miles de partidarios de la causa palestina en todo el mundo -no sólo palestinos- han cogido las cámaras, con la ayuda de la tecnología digital, para hacer películas sobre Palestina y la apremiante situación actual de los palestinos. Su cine se caracteriza por el uso de hechos históricos y sociales comunes para documentar la lucha de los palestinos, la ocupación israelí y la identidad cultural.
Los destacados estudiosos del cine palestino Nureth Gertz y Michel Khleifi identificaron cuatro períodos distintos en su libro Palestinian Cinema: Landscape, Trauma and Memory. El primer período se extiende entre 1935 y 1948, el año de la nakba (o catástrofe, utilizado para designar al éxodo de los palestinos en 1948). El segundo, “la época de silencio”, comprende de 1948 a 1967, en que no se produjeron películas. El tercero abarca las películas del período revolucionario entre 1968 y 1982 -provocado por la ocupación de Cisjordania y Gaza después de la Guerra de los Seis Días- que fueron sobre todo realizadas por la Organización para la Liberación de Palestina (OLP) y otras organizaciones palestinas en el exilio en Líbano. El cuarto período, que comenzó en 1982 después de la invasión israelí de Líbano y la masacre de Sabra y Chatila, continúa hasta la actualidad.
Nación sin Estado
La Dra. Lina Khatib, experta en cine árabe y profesora en la Universidad de Stanford en California, afirma que la relación de una película con la historia es subjetiva. Añade que el conflicto árabe-israelí es el ejemplo más claro de un mismo hecho histórico al que se da “diferentes interpretaciones, a menudo contradictorias” en Hollywood y en los cines árabes. Ella opina que las verdades construidas por cada una de las partes se producen por determinados y diferentes contextos históricos, y que reflejan dichas diferencias.
Las películas palestinas de la nueva oleada están inherentemente ligadas a la política. Son construcciones cinematográficas que tratan sobre la resistenciaespecífica del período posterior al año 2000. La segunda Intifada es un acontecimiento clave en la lucha palestina, punto en el cual se desarrolla una construcción de la identidad nacional definida por los hechos históricos y sociales ocurridos. Las películas posteriores, con una voz palestina como alternativa al discurso dominante israelí sobre el conflicto, constituyen esta nueva oleada.
El cine palestino es realmente un cine nacional sin estado que representa a los 9,7 millones de palestinos social, económica y geográficamente esparcidos por todo el mundo -aproximadamente un 74% de los palestinos son refugiados. En los territorios ocupados, los palestinos casi no han tenido acceso al cine: durante la primera Intifada, Israel cerró todos los centros de entretenimiento, incluyendo los cines. El estado israelí inmovilizó a la gente y asfixió sus esfuerzos culturales, y también prohibió las manifestaciones públicas y encuentros culturales.
Definir el cine palestino no es fácil. En un ensayo, el cineasta Omar al-Qattan, nacido en Beirut y educado en Gran Bretaña, plantea preguntas sobre qué le convierte en un director de cine palestino, aparte de ser hijo de padres palestinos. Afirma que su relación con Palestina es un imperativo ético para el que está equipado debido al patrimonio histórico y cultural de la familia y a las amistades con otros palestinos. Al-Qattan se mantiene firme en el hecho de que considera “palestina a cualquier película comprometida con Palestina, y no limita el nombre a las estrechas fronteras nacionalistas”. Adoptando la definición de al-Qattan, se comprende que “La puerta del sol” (“Bab el Shams”) (2005) sea considerada una película palestina, a pesar de tener un director egipcio y financiación francesa.
Esperanza y desesperación
Hamid Dabashi, editor de Dreams of a Nation, escribió: “La simple popuesta del cine palestino señala hacia la disposición traumática de su origen y originalidad. El mundo del cine no sabe muy bien cómo abordar el cine palestino, precisamente porque surge como un cine sin estado con serias consecuencias a nivel nacional” (1). Esto aparece quizá bien reflejado en la nueva película de Elia Suleiman “El tiempo que queda” (“The Time That Remains”) (2009), la última película de su trilogía palestina (las otras dos películas que componen esta trilogía son “Crónica de una desaparición” (“Chronicle of a Disappearance”) (1996) e “Intervención divina” (“Divine Intervention”), en la que afirma que los espectadores tienen que considerar el hecho de que, simplemente, “el tiempo se acaba”.
Las películas palestinas de la nueva oleada confían en hechos sociales comunes clave, tales como la ocupación, la ausencia de un estado y la lucha por el derecho de retorno, para construir una identidad nacional que trascienda la diáspora fragmentada. La ocupación israelí y la opresión son representadas a través de la descripción de los puestos de control, bloqueos de carreteras y tarjetas de identificación. La continua ausencia de un estado y la aspiración de tener una patria se muestran como esperanza y desesperanza -la esperanzada búsqueda de una nación soberana; los que carecen de esperanza, como los personajes de las películas de Elia Suleiman, sufren frustración y desesperación. El derecho al retorno que aparece reflejado en todas estas películas pretende eliminar la causa de su sufrimiento y volver a un estado de paz y seguridad en el hogar.
La segunda Intifada ha permitido ver los símbolos de la sublevación: Yasser Arafat, los puestos de control y bloqueos de carreteras, la barrera israelí de Cisjordania y la expansión de los asentamientos. La mayoría de las películas de la nueva oleada están ambientadas en Cisjordania donde los palestinos viven “detrás del muro” y utilizan los pilares de la lucha -la falta de patria, la opresión, la resistencia y el derecho al retorno. Desde el bloqueo israelí ha sido difícil rodar películas en la Franja de Gaza, aunque el año pasado se rodó en Gaza una película de gran alcance “Imad Aqel” (2009), que trata sobre un combatiente de Hamás o Movimiento de Resistencia Islámico muerto en el conflicto. Hacer una película bajo la ocupación, dentro del bloqueo israelí, en un lugar asolado por la pobreza, era toda una hazaña, aunque los titulares internacionales se centraron en el hecho de que la película fue financiada y producida por Hamás. Cuatro de los actores de la película fueron posteriormente asesinados durante la Operación Plomo Fundido -la guerra israelí en Gaza, que duró 22 días entre diciembre de 2008 y enero de 2009.
Un arma cultural
La idea de “coyunturas históricas específicas” de la que habla Khatib está vinculada a la idea de identificar los “hechos sociales” esenciales clave -un término acuñado por el sociólogo francés Emile Durkheim. Según él, los hechos sociales pueden ser al mismo tiempo “objetivos, resistentes y persistentes”, y son la clave para entender la voluntad colectiva o la conciencia y la identidad de un grupo. Durkheim define los hechos sociales como “formas de actuar o de pensar con la peculiar característica de ejercer una influencia coercitiva sobre la conciencia individual… Incluso los símbolos que representan estos conceptos cambian en función del tipo de sociedad” (2).
En las películas de la nueva oleada palestina, la relación entre el cine y la realidad está histórica y políticamente modulada para construir un arma cultural que también actúe como resistencia. Estas películas son textos históricos de los oprimidos.
Pocos hipsters en Londres o Nueva York son conscientes del significado político del pañuelo palestino kufiya que compran en H&M o Top Shop. La kufiya se convirtió en un símbolo de solidaridad palestina y de la resistencia en los tiempos de la nakba, de forma no del todo deliberada. Fue una coincidencia cultural. Palestina era una sociedad agraria antes de la creación de Israel, y tanto la tierra como la agricultura son una gran parte del patrimonio cultural palestino. Durante la nakba, cuando los sionistas arrasaron los pueblos y los palestinos huyeron, los pueblos rurales fueron lo primero que fue destruido. Los que huyeron fueron los agricultores, que llevaban la kufiya para protegerse del sol en verano y del frío en invierno en los campos y olivares. La kufiya es un símbolo recurrente en el nuevo cine palestino.
Otros símbolos son el mapa original de Palestina (antes de 1948), la tierra y la bandera palestina. La historia demuestra que, como seres humanos, nos apoyamos en los símbolos para proyectar nuestra identidad cuando nuestras voces y acciones no pueden (en Francia, el día de la Toma de la Bastilla no sería lo mismo sin la bandera francesa); la bandera palestina es el símbolo más importante de la solidaridad, la resistencia y el nacionalismo en las películas de la nueva oleada.
Por ejemplo, “Intervención divina” (“Divine Intervention”), de Suleiman, y “Paradise Now”, de Abu Assad, dependen de relacionar el ambiente de la ocupación israelí y el paisaje de los territorios ocupados con los personajes; les da un contexto, convirtiéndose además en una parte de la historia. En la secuencia de lucha fantástica de Divine Intervention, la novia del protagonista va cubierta con una kufiya cuando lucha contra los soldados israelíes, y los destruye. Sin lakufiya, la secuencia podía haberse leído entre líneas como feminista. Sin embargo, ocultando su identidad con la kufiya, ella se convierte en un símbolo de la resistencia palestina.
Ambas películas identifican un objetivo colectivo de retorno a la patria. Pero ”Intervención divina” (“Divine Intervention”) se puede interpretar como una alegoría del fracaso de la aspiración nacional, mientras que “Paradise Now” se puede entender como una extendida alegoría alcanzar una determinación. En la película “La sal de este mar” (“Salt of this Sea”) (2008) de la cineasta palestino-estadounidense Annemarie Jacir, el personaje principal, Soraya, es una joven y rebelde estadounidense nacida en Brooklyn, que pertenece a la tercera generación de refugiados palestinos. Ella va en busca de su casa solariega en Jaffa (actualmente en Israel) para aceptar su identidad personal y la historia familiar, y anhela recuperar la casa de su familia. Como dijo el historiador Issam Nassar: “El éxodo y la expulsión forzada de los palestinos en 1948 y la construcción de los campos de refugiados en todo el Oriente Medio estableció el contexto para la transformación de los antiguos locales palestinos y las afiliaciones comunales en nacionalistas” (3).
Los cineastas de la nueva oleada han conseguido construir una identidad nacional palestina que trasciende la diáspora fragmentada; han hecho del cine un medio clave para la documentación y la preservación de la historia de su lucha. Fundamentalmente, conservan el dialecto árabe palestino -lo cual no es fácil, teniendo en cuenta la dispersión geográfica de la comunidad. La periodista árabe-estadounidense Nana Asfour afirma: “Lo que une a las películas palestinas es el idioma -el árabe palestino-, el tema -la vida de los palestinos- y el deseo de cada director de retratar su propia visión sobre lo que significa ser palestino” (4).
Hace poco conocí a Elia Suleiman en Beirut mientras promocionaba su nueva película “El tiempo que queda” (“The Time That Remains”), que se estrenó en Cannes el año pasado. Sugirió que valía la pena considerar la multiplicidad de las voces de los cineastas palestinos. “No sé si el microcosmos del conflicto árabe-israelí es un reflejo del mundo, o si el mundo es un microcosmos de Palestina. A nivel mundial, Palestina se ha multiplicado y ha creado muchas Palestinas. Creo que si nos fuéramos a Perú, también encontraríamos allí a una Palestina en estado grave”.
(1) Hamid Dabashi, ed, Dreams of a Nation: On Palestinian Cinema, Verso, Londres, 2006, p 7.
(2) Emile Durkheim, The Rules of Sociological Method, The Free Press, University of Chicago, 1938.
(3) Issam Nassar, “Reflections on Writing the History of Palestinian Identity”,Palestine-Israel Journal of Politics, Economics and Culture, 8:4/9:1, 2001.
(4) Nana Asfour, “Reclaiming Palestine, One Film at a Time”, Cineaste, New York, verano de 2009.
Fuente: http://cinepalestino.com/2011/04/04/palestina-ya-existe-en-el-cine/
Fecha: Abril de 2011
