9 de marzo de 2011

Judith Butler: No estaréis solos

Fuente: Viento Sur, junio de 2010.

[El 18 de marzo de 2010, el Consejo de Estudiantes de la Universidad de Berkeley adoptaba por 16 votos contra 4 una moción que preconizaba la retirada de los fondos entregados por la universidad a las empresas General Electric y United Technologies, en razón de su implicación en la ocupación y el ataque a Gaza por Israel ocasionando pérdidas de vidas de civiles. Una semana más tarde, el presidente del Consejo estudiantil oponía su derecho a veto a la adopción de dicha decisión. Los opositores a esta moción (para más precisiones sobre el texto, ver [1]) han llevado a cabo una campaña enorme de desinformación. Mientras, se desarrollaba una fuerte movilización estudiantil (de la que se informa en la página de “Call Divest from Apartheid” [2]), en el marco más general de la campaña BDS (Boicot-desinversiones-sanciones). Ha faltado un voto en el Consejo estudiantil, de nuevo llevado a pronunciarse el 28 de abril de 2010, para pasar por encima del veto del presidente. La moción llamando a la desinversión no ha sido aprobada finalmente, pero ha dado lugar a un debate y una movilización en los que la autora ha tomado una parte activa. Este texto, fue publicado en inglés en The Nation el 13 de abril de 2010 y fue la base del discurso que al día siguiente pronunció Judith Butler ante un foro de estudiantes de Berkeley].

Partimos del principio de que es muy difícil oír el debate que tenemos aquí. Se oye a alguien decir algo, se teme que haya dicho otra cosa. Es difícil confiar en las palabras, o incluso saber lo que las palabras quieren decir verdaderamente. Es un signo de que reina un cierto miedo, pero también una cierta sospecha sobre las supuestas intenciones de los participantes, así como un temor de las implicaciones de las palabras y de los actos. Por supuesto, no tenéis necesidad de que os de un curso de retórica esta tarde, pero si tenéis un momento, podríais quizá hacer una pausa y considerar de forma reflexiva lo que está verdaderamente en juego en este voto, y lo que no lo está. Dejadme presentarme primero como enseñante judía de la universidad de Berkeley, miembro del comité consultivo de “Jewish Voice for Peace” [3], del comité ejecutivo de la ONG “Faculty for Israeli-palestinian Peace”[4], del Tribunal Russsell sobre Palestina [5] y del Consejo de Administración del Teatro de la Libertad de Jenin. Estoy escribiendo un libro sobre las críticas judías contra la violencia de estado, la concepción judía de la coexistencia, y la importancia de la “Memoria” en las tradiciones poéticas y filosóficas judías y palestinas.

Lo primero que querría decir es que casi no queda ya un hogar judío en este país -o incluso en Europa, y en Israel en gran parte- en el que no haya desacuerdo importante sobre el status de la ocupación, de la agresión militar israelí y sobre el futuro del sionismo, del binacionalismo y de la ciudadanía en las tierras llamadas de Israel y Palestina. No existe ya una única voz judía y, estos últimos años, las diferencias entre nosotros han aumentado como prueban la multiplicación de los grupos judíos que se oponen a la ocupación y critican activamente la política militar agresiva de Israel. En los Estados Unidos y en Israel, se pueden citar: Jewish Voice for Peace, American Jews for a Just Peace, Jews Against the Occupation, Boycott from Within, New Profile, Anarchists Against the Wall, Women in Black, Who Profits?, Btselem, Zochrot, Black Laundry, Jews for a Free Palestine (Bay Area), No Time to Celebrate y muchos otros. La emergencia de J. Street /1 [6] es el resultado de un importante esfuerzo para establecer una voz alternativa a la AIPAC /2 [7]. Incluso si J. Street se ha opuesto a la moción que tenéis ante vosotros, la joven generación de esta organización ha contestado activamente las políticas de su dirección: ahí hay también diferencias, divisiones y desacuerdos.

Por tanto si se os dice que atacar a la ocupación es atacar “a los judíos”, entonces debéis pensar en el número de judíos que están ya contra la ocupación, y preguntaros si queréis estar con ellos o contra ellos. Si se os dice que “los judíos” hablan con una misma voz sobre la cuestión, entonces podríais preguntaros si es exacto imaginar a “los judíos” como una única y misma fuerza, con un único punto de vista, indivisible. Es falso. Los patrocinadores de la mesa redonda del lunes por la tarde en la fundación Hille /3 [8] se han asegurado de no invitar a representantes de los puntos de vista con los que están en desacuerdo. E incluso hoy, cuando las manifestaciones en Israel contra la confiscación ilegal de las tierras palestinas son cada vez más numerosas e importantes, vemos aparecer una coalición novedosa de quienes intentan oponerse a una regla militar injusta, a la confiscación ilegal de las tierras, y defienden las normas internacionales precisamente cuando las naciones se niegan a aplicarlas.

Durante mi infancia, aprendí en mi sinagoga –que no era particularmente un bastión de la radicalidad- que era imperativo rebelarse contra la injusticia social. Se me dijo que había que tener la valentía de hablar, de hablar fuerte, incluso cuando la gente te acusa de romper con el sentido común, incluso cuando amenazan con censuras y castigos. La peor de las injusticias, aprendía, es permanecer silenciosos frente a la injusticia criminal. Esta tradición ética social judía que fue crucial para luchar contra el nazismo, el fascismo y todas las formas de discriminación se reveló particularmente importante en la lucha por los derechos de los refugiados tras la Segunda Guerra Mundial. Por supuesto, no se pude hacer una analogía estricta entre la Segunda Guerra Mundial y la situación actual, no se pueden tampoco asimilar Africa del Sur e Israel, pero se pueden construir marcos generales para pensar la coexistencia, el derecho de vivir al abrigo de las agresiones militares externas, el derecho de los refugiados . Estos derechos están en la base de numerosas leyes internacionales que judíos y no judíos han considerado oportuno adoptar a fin de vivir en un mundo más justo para todas las poblaciones cualesquiera que sean sus nacionalidades y sus pertenencias comunitarias. Si algunos de nosotros esperan que Israel se conforme a las leyes internacionales, es precisamente para que un pueblo pueda vivir entre otros pueblos en la paz y la libertad. No es deslegitimar a Israel demandarle respetar la ley internacional. De hecho, el respeto del derecho internacional es el mejor medio de ganar legitimidad y respeto y de tener un lugar duradero entre los pueblos del mundo.

Por supuesto, podríamos discutir sobre las formas políticas que Israel y Palestina deben tomar para que el derecho internacional sea respetado. Pero ahí no está la cuestión que se os presenta esta tarde. Tenemos mucho tiempo para reflexionar sobre ese tema, y os invito a uniros a mi para llevar a cabo esta reflexión en el futuro, con espíritu claro. Pero considerad simplemente esto : la moción que tenéis ante vosotros no supone que tengáis que tomar posición sobre Israel. Se que esto da ciertamente la impresión de que así es, puesto que la discusión no se ha desarrollado más que sobre este aspecto. Pero en realidad hay dos puntos decisivos que considerar. El primero es sencillamente éste : existen dos empresas que no solo intervienen en la ocupación por Israel de las tierras y del pueblo palestino, sino que además sacan beneficios de esta ocupación. Están en parte sostenidas gracias a fondos invertidos por la Universidad de California. Son General Electric y United Technologies. Estas firmas producen aviones diseñados para bombardear y matar, y que han efectivamente bombardeado y matado civiles, como han demostrado ampliamente Amnistía Internacional y Human Rights Watch. Se os demanda retirar los fondos invertidos en esas dos sociedades. No se os demanda suprimir toda financiación hacia empresas que hacen intercambios comerciales con Israel. No se os demanda decidir retirar los fondos entregados a empresas o ciudadanos israelíes, sobre la base de su pertenencia nacional o comunitaria. Se os demanda solo llamar a la desinversión de firmas específicas que fabrican armas que matan a civiles. Es aquí donde se sitúa el debate.

Si la prensa u otros intentan hacer titulares incendiarios, decir que se trata de un ataque hacia Israel, de un ataque hacia los judíos, de un ascenso del antisemitismo, o de un acto que muestra una insensibilidad a los sentimientos compartidos por algunos de nuestros estudiantes, entonces no hay desde mi punto de vista más que una única respuesta que dar. ¿Vamos a dejarnos intimidar hasta el punto de no defender lo que es justo ? Es sencillamente contrario a la ética invertir fondos de la universidad en tales compañías cuando ellas se benefician de la muerte de civiles, en las condiciones de una ocupación militar duradera, que es manifiestamente ilegal según el derecho internacional. Matar civiles es un crimen de guerra. Votando si, decís que no queréis que los fondos de esta universidad sean invertidos en crímenes de guerra y que defendéis este principio independientemente de quien comete esos crímenes o de quienes los sufren.

Por supuesto, deberíais preguntaros claramente si aplicaríais los mismos principios a otra ocupación u otro caso de crimen de guerra. Subrayo que la moción que está ante vosotros se compromete a desarrollar una política de desinversiones de todas las empresas implicadas en crímenes de guerra. En este sentido, es portadora a la vez de una reivindicación universal y de una trayectoria de universalización. Recomienda explícitamente “otras políticas de desinversión para mantener los fondos de la universidad fuera de las empresas que apoyan crímenes en el mundo, como los que tienen lugar en Marruecos, Congo y en otros lugares identificados por las Naciones Unidas y las principales organizaciones en favor de los derechos humanos”. Israel no es un caso aparte. Si algo está estigmatizado es la ocupación y muchos israelíes os dirán que Israel debe ser distinguida de su política de ocupación ilegal. Es claramente la razón por la que
el llamamiento a la desinversión es selectivo : no se refiere a todas las compañías israelíes de forma indiferenciada, llama a la desinversión de dos firmas cuyos lazos con los crímenes de guerra están bien demostrados.

Esto debe constituir un precedente a fin de que una política más robusta de inversiones éticas sea aplicada a cualquier empresa en la que la Universidad de California invierta. Es el comienzo de una secuencia, a propósito de la cual los dos campos de este debate pueden ponerse de acuerdo. Israel no será señalada con el dedo en tanto que nación a boicotear –y señalamos que esta resolución en si misma no llama al boicot a Israel. Pero la ocupación llevada a cabo por Israel no debe tampoco quedar al margen de las normas internacionales. Si decís que la comprensión histórica de la génesis de Israel le da un status excepcional en el mundo, entonces estáis en desacuerdo con los primeros pensadores del sionismo, de los que forman parte Martin Buber y Judah Magnes, que decían que Israel no debía solamente vivir igual que otras naciones, sino también ejemplificar los principios de igualdad y de justicia social a través de sus acciones y su política. No hay nada en la historia de Israel o del pueblo judío que sancione los crímenes de guerra o que nos demande suspender nuestro juicio hacia esos crímenes.

Se puede debatir largo y tendido sobre la ocupación, pero no estoy segura de que se pueda jamás encontrar una justificación, basada en el derecho internacional, a la privación de millones de personas de su derecho a la autodeterminación y su protección contra el acoso militar y policial. Pero una vez más, se puede tener este debate y no estamos obligados a concluirlo aquí para comprender la opción específica que tenemos que hacer. No estáis obligados a tener una opinión definitiva sobre la ocupación para reconocer que invertir en empresas que cometen crímenes de guerra es absolutamente inaceptable. Diciendo esto, os unís a judíos, musulmanes, hindúes, cristianos, y tantos otros pueblos de diversas religiones y tradiciones seculares que creen que el buen gobierno internacional, la justicia y la paz exigen el respeto del derecho internacional y de los derechos humanos, así como la oposición a los crímenes de guerra. Decís que no queréis que nuestro dinero financie bombas, helicópteros y material militar que sirven para destruir la vida de civiles. No lo queréis este contexto, no lo queréis en ningún contexto.

Quisiera hacer algunas preguntas : ¿Qué habría ocurrido con los derechos humanos internacionales sin los judíos ?. Ayudamos a fundar estos derechos, en Nuremberg y también en Jerusalén. ¿Qué significa pues esa forma de decirnos que declararse a favor del derecho internacional y de los derechos humanos sería insensible para con la judeidad ?. Decir eso es mentir –¡y qué visión monstruosa de lo que significa ser judío !. Es deshonrar las tradiciones profundas de justicia social que emergieron de la lucha contra el fascismo y las luchas contra el racismo ; es borrar la tradición del ta-ayush, el vivir juntos, la relación ética con los no-judíos que es la sustancia de la ética judía y hacer abstracción del valor dado a la vida, cualesquiera que sean la religión y el origen de quienes vivan.

No tenéis necesidad de demostrar que la lucha contra esta ocupación es la misma que la lucha histórica contra el apartheid para saber que cada lucha tiene una dignidad y un valor en sí misma, y que la opresión bajo todas sus formas no tiene necesidad de ser absolutamente idéntica para ser igualmente injusta. Os diré que la ocupación y el apartheid constituyen dos formas de colonización, pero que no tenemos necesidad de acceder a una comprensión completa de las convergencias y divergencias entre estas versiones para resolver la cuestión de hoy. Nada en la que tenéis ante vosotros depende del carácter deshilvanado de esta analogía. Votando por esta moción, lucháis con los judíos progresistas del mundo entero sobre los principios fundamentales de justicia social. Esto significa que lucháis con quienes no esperan solo luchar con los suyos, sino con la humanidad entera, y que lo hacen en virtud de los valores que les animan, religiosos o no.

Para concluir, permitidme decir esto. Puede ocurrir que tengáis miedo de la idea de votar esta resolución. Yo tenía miedo de venir aquí esta tarde. Puede ser que tengáis miedo de ser asimilados a antisemitas, que no podáis soportar la imagen de ser insensibles a la necesidad de autodefensa de Israel, insensibles al sufrimiento del pueblo judío. Quizá es mas juicioso recordar las palabras de Primo Levi, que sobrevivió a un internamiento brutal en Auschwitz, cuando tuvo la valentía de oponerse a los bombardeos israelíes en el sur de Líbano a comienzos de los años 1980. Criticó abiertamente a Menahem Begin, que dirigía entonces el bombardeo de las zonas civiles, y recibió muchas cartas preguntándole si se preocupaba solamente de la sangre derramada por los judíos. Esto es lo que escribía :

« Respondo que esa sangre derramada me produce dolor, tanto como la sangre derramada por todos los demás seres humanos. Pero siguen existiendo estas cartas desgarradoras. Y estas cartas me atormentan, porque se que Israel ha sido fundado por gente como yo, solo que menos afortunada que yo. Hombres con un número de Auschwitz tatuado en su brazo, sin hogar ni patria, que huían de los horrores de la Segunda Guerra Mundial, que encontraron en Israel un hogar y una patria. Se todo eso. Pero se también que esa es la defensa favorita de Begin. Y niego toda validez a esa defensa".

Como muestra claramente el historiador israelí Idith Zertal, no debéis utilizar el sufrimiento más atroz de la historia para legitimar el poder de destrucción militar. Se trata ahí de un uso cruel y retorcido de la historia del sufrimiento, para defender causar sufrimientos a otros.

La lucha contra el miedo en nombre de la justicia social forma parte de una larga y venerable tradición judía; no es nacionalista, es cierto, y no se emprende solo por mi propia libertad, sino por todas nuestras libertades. Recordemos que no hay un judío, ni siquiera un Israel, que quienes dicen eso intentan intimidaros y contener vuestro poder crítico. Votando esta resolución, entráis en un debate que está ya en curso y que es crucial para la materialización de la justicia, la que implica tener la valentía de levantarse contra la injusticia, lo que aprendí siendo niña y que debemos aprender ahora y siempre. Se que no es fácil hacerse oír así. Pero si lucháis contra el silencio defendiendo lo que es justo, entonces os situáis en el centro del corazón de esta lucha contra la opresión y por la libertad, una lucha que sabe que no hay libertad para uno sin libertad para todos. Hay quienes os acusarán seguramente de odio, pero esas acusaciones son quizá la encarnación misma del odio. No se trata de entrar en un ciclo de amenazas, de violencia y de odio -es el ciclo infernal de la guerra misma. Se trata de abandonar este discurso de guerra para afirmar lo que es justo. No estaréis solos. Hablaréis a la vez que otros y estaréis, de verdad, en vías de marcar una nueva etapa en la realización de la paz. Los principios de no violencia y de la cohabitación son los únicos que pueden servir de fundamento de la paz. Tendréis el apoyo de un movimiento cada vez más importante y dinámico, intergeneracional y mundial, pronunciándoos contra la destrucción militar de vidas inocentes y contra el beneficio que se deriva de esta destrucción. Lucharéis con nosotros, tan seguramente como nosotros lucharemos con vosotros.

Judit Butler es profesora en retórica y literatura comparada en la UC Berkeley.

NOTAS.

1/ J. Street [9], [10] : plataforma que reúne judíos americanos que se definen como pro-Israel y piensan que la solución del conflicto israelo-palestino reside en la creación de dos estados.

2/ America´s Israel Public Affairs Committee [11], [12]. Se define como el lobby de la América pro Israel.

3/ La fundación Hillel [13], [14 ], es una fundación que liga a los estudiantes judíos de campus americanos y tiene como objetivo hacer vivir la identidad judía y ayudar y financiar a sus miembros. Ha tomado posición activamente para oponer un veto a la moción BDS.

Enlaces:

[1] http://www.protection-palestine.org/spip.php?article8512
[2] http://www.caldivestfromapartheid.com/
[3] http://www.jewishvoiceforpeace.org/
[4] http://www.ffipp.org/
[5] http://www.russelltribunalonpalestine.org/
[6] http://www.contretemps.eu/interventions/vous-ne-serez-pas-seuls#sdfootnote1sym
[7] http://www.contretemps.eu/interventions/vous-ne-serez-pas-seuls#sdfootnote2sym
[8] http://www.contretemps.eu/interventions/vous-ne-serez-pas-seuls#sdfootnote3sym
[9] http://www.contretemps.eu/interventions/vous-ne-serez-pas-seuls#sdfootnote1anc
[10] http://www.jstreet.org/about/about-us
[11] http://www.contretemps.eu/interventions/vous-ne-serez-pas-seuls#sdfootnote2anc
[12] http://www.aipac.org/
[13] http://www.contretemps.eu/interventions/vous-ne-serez-pas-seuls#sdfootnote3anc
[14] http://www.hillel.org/about/news/2010/apr/15apr10_Berkeley.htm

Traducido de http://www.contretemps.eu/interventions/vous-ne-serez-pas-seuls

Traducción: Alberto Nadal para VIENTO SUR

Judith Butler

8 de marzo de 2011

Un artista sudafricano de visita en Israel se une al boicot y opta por protestar en Jerusalén

Ellie Armon-Azoulay En Haaretz.
Traducido para Rebelión por J. M. y revisado por Caty R. Publicado en Rebelion.org


William Kentridge, que se encuentra en Israel para presentar una retrospectiva de su obra, critica la política israelí y visita el controvertido barrio de Jerusalén Este, Sheikh Jarrah.

El artista sudafricano William Kentridge ha llegado a Israel para una retrospectiva de su obra que se inauguró en el Museo de Israel en Jerusalén el pasado viernes. A pesar de que Kentridge, conocido por sus opiniones políticas, fue presionado por los partidarios de boicotear a Israel para que no viniera, decidió viajar y expresar su oposición a la política israelí asistiendo a la manifestación semanal en Sheik Jarrah en Jerusalén Este. También se reunió con el autor David Grossman.

Además utilizó una conferencia de prensa de ayer para condenar las acciones de Israel. Sin embargo, añadió, no cree que el boicot cultural sea la solución adecuada.

A pesar de ciertas características en común, afirmó Kentridge, no cree que la ocupación israelí del pueblo palestino deba compararse con el apartheid sudafricano. Sí es cierto que tanto el apartheid como la ocupación giran en torno a la misma pregunta clave: ¿Cuánto debemos confiarnos en el pasado para justificar nuestra existencia, y cuánto hay que olvidar para poder seguir adelante?

‘Orgulloso de la acogida de su exposición'

El director del Museo de Israel, James Snyder, dijo a los periodistas que el museo, que ha estado coleccionando obras de Kentridge desde finales de 1990, estaba "orgulloso" de ser anfitrión de una exposición importante. La exposición, una empresa conjunta entre el Museo de San Francisco de Arte Moderno y el Museo de Arte Norton, se exhibirá en otras cuatro ciudades antes de terminar en el Museo de Arte Moderno de Nueva York.

Kentridge, nacido en Johannesburgo en 1954, saltó a la fama a finales de 1980 por una serie de obras muy críticas del régimen de apartheid de Sudáfrica.

Roger Waters, ex Pink Floyd, apoya boicot contra Israel

Fuente: Pijamasurf

Argumentando una condena pacífica pero activa en contra de las posturas que ha adoptado el gobierno de Israel en torno a la Franja de Gaza, entre ellas el bloque de la ayuda humanitaria destinada para la población palestina, el ex líder de Pink Floyd, Roger Waters, anunció públicamente su respaldo al Boicot, Desinversión y Sanciones (BDS) contra Israel. El gesto fue dado a conocer a través de un comunicado que se publicó en el sitio web de la ONG palestino-israelí, el Centro de Información Alternativa (AIC).

“Cuando los gobiernos se niegan a actuar, la gente debe luchar con todos los medios pacíficos a su disposición. Para algunos eso significa unirse a la Marcha por la Libertad de Gaza, para otros significa unirse a la flotilla humanitaria que trató de llevar la ayuda humanitaria muy necesaria para Gaza” aseguró Waters. “Para mí significa declarar mi intención de presentar mi solidaridad, no sólo con el pueblo palestino, sino también con los muchos miles de israelíes que están en desacuerdo con las políticas racistas y coloniales de su gobierno, al unirme a una campaña de Boicot, Desinversión y Sanciones contra Israel" agregó.

Waters enfatizó en que su posición no debe leerse como un manifiesto antisemita sino como un gesto pro humanista. Ya el mes pasado, Pete Seeger, uno de los cantantes folk más famosos en Reino Unido había anunciado su adherencia al boicot, y en ocasiones anteriores tanto los Pixies como Elvis Costello cancelaron presentaciones en Israel como una forma de protesta pacífica contra las políticas de su gobierno.

Documental: Defamation / Difamación

7 de marzo de 2011

Acción de Boicot en Barcelona

http://www.youtube.com/watch?v=v65kZBLS7w8&feature=player_embedded

Carta a Gilberto Gil para que cancele su concierto en Tel Aviv

3 de febrero del 2011

Estimado Gilberto Gil:


Somos miembros de un grupo de alrededor de 200 ciudadanos israelíes que apoyan el boicot cultural de Israel liderado por los palestinos. Siendo usted un artista que cuenta en su propia experiencia con el encarcelamiento y el exilio por parte del régimen militar en su país, nos enteramos con gran disgusto de la programación de su concierto en la ciudad de Tel Aviv. La llamada palestina [1] para el Boicot, la Desinversión y las Sanciones contra el Estado de Israel (BDS) fue expedida en el 2005 por parte de más de 170 organizaciones palestinas de la sociedad civil para rebatir el racismo y demás mecanismos opresivos tales como la expulsión ilícita masiva y el encarcelamiento. Somos conscientes de que no es la primera vez que usted visita Israel. No se debe a la función en si misma, sino a su contexto actual por lo que le rogamos que considere la llamada palestina y que cancele su actuación en Israel. Por medio de esta cancelación usted estará apoyando la iniciativa no violenta palestina de la sociedad civil, que cada vez está más extendida en el mundo y que se basa en la defensa de los derechos humanos.

La llamada del BDS es la iniciativa política más unánime de hoy en día. Ésta representa a las personas de todos los sectores que solían vivir en la histórica Palestina: Los palestinos que vivían bajo el asedio militar y la ocupación en Cisjordania y en la Franja de Gaza; los ciudadanos palestinos de Israel que fueron sometidos a un régimen militar hasta 1966, y que desde entonces han estado haciendo frente a una discriminación racial sistemática, tipo apartheid, por parte de Israel; y los refugiados palestinos que fueron saqueados y expulsados de Israel en 1948 y que viven con sus descendientes en los campos de refugiados de Gaza y de Cisjordania o en el exilio (algunos de estos viven en Israel). En lugar de referirse falsamente al conflicto colonial en Israel/Palestina como una mera disputa territorial, y de evitar adoptar soluciones, la llamada del BDS se centra en las leyes internacionales y en los derechos de las gentes palestinas y de los individuos, que debería ser la base para cualquier solución justa y pacífica.
La llamada del BDS está inspirada en campañas similares introducidas por los indígenas de Sudáfrica con el fin de derrocar el apartheid en su país, una lucha en la cual los boicots culturales jugaban un papel crucial para llamar la atención mundial hacia la opresión de los sudafricanos. La llamada está respaldada por casi toda la comunidad [2] de trabajadores culturales palestinos y demás partidarios internacionales. También sirve de inspiración y es respaldada por los activistas de la resistencia popular desarmada. Activistas tales como Abdallah abu-Rahmah de Bil’ín que lleva detenido desde hace más de un año en una prisión militar israelí por la vaga acusación de “incitar” y “organizar manifestaciones ilegales”. El encarcelamiento de Abu Rahmah desató una amplia condena internacional: Amnistía Internacional le dio el nombre de prisionero de conciencia [3] y la UE ha condenado su proceso judicial [4] en repetidas ocasiones. En una carta desde la cárcel éste anima a sus partidarios: “con las campañas internacionales de boicot y las acciones legales internacionales bajo la jurisdicción universal, habéis ampliado la repercusión de nuestras manifestaciones populares en Palestina” [5].

Otro activista de los derechos humanos detenido en una cárcel israelí y sentenciado recientemente a 9 años es Ameer Makhoul. Makhoul es un ciudadano árabe-palestino de Israel y el director general de Ittijah, una organización integrada por unas 80 sociedades civiles de ONGs que fue fundada por ciudadanos palestinos de Israel y que es una de las signatarias de la llamada del BDS en el 2005. Makhoul fue arrestado brutalmente por el Shabak israelí [servicio de inteligencia interior de Israel], torturado y despojado de sus derechos legales, entre ellos el de ver a sus abogados. Su caso también fue acallado y no se difundió en los medios de comunicación. En su carta desde la cárcel dice [6]:

“Basándome en mi experiencia y en el hecho de que existen alrededor de 7.000 prisioneros palestinos en las cárceles israelíes, he llegado a la conclusión de que la falta de pruebas no representa ningún obstáculo para el Shabak. Éstos tienen su arma secreta, o como ellos la llaman ‘la prueba secreta’. La presentan ante los jueces, pero ni yo ni mis abogados tenemos permiso para saber de que se trata. El sistema israelí nunca culpará al Estado o al Shabak, sino que culpará a sus víctimas palestinas”.

Makhoul fue condenado por contactar con un ‘agente extranjero’, un término muy impreciso en el léxico de las fuerzas de seguridad israelíes, como él mismo explica: “Israel nunca permitirá que sus juzgados me declaren inocente. Por el otro lado, cada refugiado palestino que tenga un amigo o una pareja en el mundo árabe es potencialmente considerado como un ‘agente extranjero’”. Amnistía Internacional también ha condenado el proceso judicial de Makhoul [7].

Con el fin de acabar con tales injusticias y con sus causas basadas en la iniquidad, un gran número de artistas internacionales han cancelado sus actuaciones en Israel. Algunos de estos, y muchos otros, también se han comprometido explícitamente a apoyar el boicot cultural. Estos son algunos de los nombres y las listas de peticiones de tales artistas: Carlos Santana, Gil Scout Heron, Elvis Costello, Devendra Banhart, Dave Randall [8] y Maxi Jazz de Faithless, Vanessa Paradis, Robert Del Naja de Massive Attack [9], 180 artistas Irlandeses [10], 500 artistas de Montreal [11] y  la alianza internacional de los Artistas contra el Apartheid [12].

En honor de su legado contra el racismo y su apoyo a los derechos humanos, esperamos que su nombre forme parte de este gran esfuerzo internacional que va creciendo día tras día.

Le saluda atentamente,

Ayala Shani
Liad Kantorowicz
Ronnie Barkan
Shir Hever
Ofer Neiman
Ronnen Ben-Arie
Ohal Grietzer
Dorothy Naor
Yael Oren Kahn
Renen Raz
Rachel Giora

De parte de
¡Boicot! Apoyo a la llamada palestina para el BDS desde adentro
http://boycottisrael.info

[1] http://bdsmovement.net/?q=node/52
[2] http://www.pacbi.org/etemplate.php?id=315
[3] http://www.popularstruggle.org/content/amnesty-international-labels-abdallah-abu-rahmah-prisoner-conscience
[4] http://www.popularstruggle.org/content/eu-condemns-persecution-bilins-abdallah-abu-rahmah-second-time
[5] http://www.popularstruggle.org/content/letter-ofer-prison
[6] http://electronicintifada.net/v2/article11644.shtml
[7] http://www.amnesty.org/en/news-and-updates/palestinian-human-rights-activist-jailed-israel-2011-01-30
[8] Dave Randall (Faithless) on 5fm: I support www.southafricanartistsagainstapartheid.com:
http://www.youtube.com/watch?v=XpE5AjsBiqw
[9] http://www.newstatesman.com/music/2010/09/israel-interview-boycott-naja
[10]http://www.ipsc.ie/pledge
[11]http://www.tadamon.ca/post/5824
[12] http://www.artistsagainstapartheid.org/?page_id=552

6 de marzo de 2011

¿Por qué boicotear a Israel?

Por Omar Barghouti

¿Dónde está el mundo? ¿Están todos muertos?” Así clamaba una madre doliente en Rafah (Franja de Gaza) que apareció en al-Yazira. Ante ella, yacía el cuerpo sin vida de su pequeño.

Enfrentados a la abrumadora opresión de Israel, los palestinos que sufren la ocupación, los de los campos de refugiados y los que habitan en el corazón de la característica forma de apartheid del estado hebreo se vuelven cada vez más hacia el mundo en busca de comprensión, de compasión y, lo que es más importante, de solidaridad. No mendigamos simpatía. Nos ofenden profundamente las actitudes paternalistas porque ya no somos una nación de víctimas desventuradas. Estamos resistiendo la opresión colonial y racial, aspiramos a obtener justicia y una paz auténtica. Por encima de todo, luchamos por el principio universal de una humanidad igualitaria.

Pero no podemos hacerlo solos. Necesitamos apoyo internacional.

La cuestión de Palestina fue creada por el mundo, sobre todo por la parte occidental, y es el mundo el que debe estar a la altura de su responsabilidad para resolverlo. El conocido filósofo francés Etienne Balibar capta este rasgo excepcional cuando afirma que la causa palestina es “universal” porque “representa un test para el reconocimiento de lo que está bien y para la aplicación de la ley internacional” [1]. De hecho, en pocas otras causas en la historia moderna se ha cuestionado de una forma tan tremenda la primacía del imperio de la ley y de los principios morales.

Dada su indiscutible superioridad militar, y lo incuestionable del apoyo omnímodo de que disfruta por parte del único imperio del mundo así como de la falta de voluntad política de los estados árabes y europeos para controlarlo, Israel ha estado violando la legislación internacional con audaz impunidad y con total desconsideración por la opinión de la ONU o de la opinión pública mundial. Solo una presión internacional amplia, sistemática y sostenida puede contribuir a acabar con la injusticia y la opresión de Israel, por medio del establecimiento de su estatus como un estado paria.

Este artículo se centra en la dimensión ética del boicot, una táctica que yo considero no solo una forma justificada de intervención internacional, sino también un imperativo. Más concretamente, se analiza el boicot académico y cultural por su naturaleza obviamente polémica.

La llamada palestina al boicot cultural y académico contra Israel [2] se basa de manera específica en la opresión israelí, sistemática y sostenida, del pueblo palestino, que básicamente adopta tres formas:

Primero: El rechazo de Israel al derecho de retorno de los refugiados palestinos a sus tierras y propiedades, derecho estipulado en la legislación internacional, y la negación de toda responsabilidad por la Nakba, la desposesión masiva y la campaña de limpieza étnica llevada a cabo por los sionistas en torno a 1948 que convirtió a casi 800.000 palestinos en refugiados. Existe casi un consenso total entre los israelíes, incluyendo a profesores universitarios y otros intelectuales, en la negación de los derechos legales y moralmente vinculantes de los refugiados palestinos [3].
La dimensión más peculiar en los discursos israelíes populares y cultos sobre la creación del estado consiste en sustituir el concepto de colonización por el de “independencia” y el de destrucción por “nacimiento”. Incluso “izquierdistas” comprometidos a menudo se lamentan por la pérdida de la superioridad moral de Israel tras la ocupación de Cisjordania y la Franja de Gaza en 1967, como si anteriormente a esa fecha Israel fuera tan civil, legítimo y respetuoso de la ley como Finlandia. Irónicamente, al tiempo que se niegan testarudamente los derechos de los refugiados palestinos, los intelectuales israelíes han desempeñado un papel crucial en las campañas masivas que exigían, y a menudo han conseguido, restitución, repatriación y derechos de compensación para los refugiados judíos de la época de la Segunda Guerra Mundial.

Segundo: La colonización militar de Cisjordania y la Franja de Gaza desde 1967, con todo lo que implica de expropiaciones de tierra, viviendas demolidas, matanzas indiscriminadas, y, de forma más siniestra, el muro colonial, declarado ilegal por el Tribunal Penal Internacional en julio de este año [2004- N. de la T.], que sirve para facilitar el incesante apoderarse de tierra por parte de Israel y la gradual limpieza étnica de los palestinos [4]. Las universidades israelíes, todas controladas por el gobierno, han sido no solo cómplices en planear, mantener y ofrecer justificaciones para aspectos diversos de la ocupación, sino que además han participado de manera directa en actos de colonización. Aparte del enorme número de actos individuales de connivencia por parte de profesores concretos, las propias instituciones académicas nunca se han abstenido de cometer delitos coloniales:

La Universidad Hebrea lleva a cabo un proceso de apropiación de tierras lento y sistemático expulsando a sus legítimos propietarios palestinos en el ocupado Jerusalén Oriental.

La universidad de Tel Aviv (TAU por sus siglas en inglés) hasta la fecha se niega a admitir el hecho de que se asienta sobre un pueblo palestino que fue sometido a limpieza étnica [5]. Algunos de los departamentos de esta universidad mantienen además un vínculo orgánico con el Ejército y con los servicios de inteligencia.

La Universidad de Bar Ilan no solo mantiene un campus en la colonia ilegal de Ariel cerca de Nablus, sino que ha concedido un doctorado honorario a Ariel Sharon por su papel en la reocupación en marzo de 2002 de ciudades palestinas, que fueron testigos de atrocidades en Jenin y en Nablus así como de destrucción gratuita y matanzas indiscriminadas en todas las principales ciudades palestinas y campos de refugiados de Cisjordania.

La Universidad de Ben Gurion ha apoyado de formas diversas la lenta limpieza étnica de los beduinos palestinos en el Neguev y ha sido testigo en un silencio que la condena de una política de discriminación racial aplicada durante décadas en esa zona. En un ejemplo muy descarado, sus profesores llevaron a cabo entre 1995 y 2000 un estudio confidencial encargado por el ministerio de Sanidad sobre la alta incidencia de defectos serios de nacimiento y cáncer entre los beduinos que habitaban cerca de un polígono industrial israelí muy contaminante. Aunque los investigadores establecieron una correlación clara entre los contaminantes industriales y la tasa de mortalidad de los ciudadanos palestinos en esa zona, un 65 por ciento más alta que en comunidades similares de Israel, al igual que la tasa de cáncer, un 50 por ciento más alta, estos hallazgos se mantuvieron en secreto por un acuerdo entre los responsables del estudio y el ministerio. Solo se filtraron a la prensa recientemente y por casualidad [6].

La Universidad de Haifa se jacta de tener a uno de los profesores más racistas de Israel. El profesor Arnon Sofer, el infame “profeta de la amenaza demográfica palestina” que ejerce su gran influencia sin piedad para proporcionar una justificación académica a la limpieza étnica de los palestinos, incluidos los ciudadanos de Israel, de formas y modos siempre novedosos [7]. Es más, la propia universidad ha patrocinado una amplia campaña para encubrir una masacre sionista en el pueblo palestino de Tantura, cercano a Haifa, durante la Nakba, y recurrió a mociones para despedir, desacreditar o silenciar al profesor Ilan Pappe y a uno de sus alumnos por atreverse a revelar los hechos de esa masacre.

Tal vez sea ya de conocimiento público que los palestinos han sufrido graves pérdidas en vidas humanas debido a los 37 años de ocupación israelí. Pero lo que parece escapar a quienes moldean las opiniones dominantes es que durante la actual Intifada, el ejército israelí ha cruzado muchas de sus anteriores líneas rojas, cometiendo crímenes que recuerdan en la forma, aunque desde luego no en la escala, a los crímenes nazis contra los judíos europeos, como manifestó en una ocasión la diputada británica Oona King [8]. Y el ejército israelí representa adecuadamente y la sociedad israelí en su conjunto lo apoya, sobre todo debido al hecho de que el IDF [Israeli Defense Force, Fuerza Israelí de Defensa, nombre del ejército israelí en inglés. N. de la T.] sigue siendo, en términos relativos, un ejército del pueblo [9].

Desde obligar a un violinista palestino a tocar en un control militar cerca de Nablus [10], hasta la ejecución a sangre fría de una niña refugiada en Rafah [11], desde grabar la Estrella de David en el brazo a chicos palestinos a inscribir los números de identidad en la frente o el antebrazo de los palestinos, niños y grandes [12], Israel ha actuado con una criminalidad que produce náuseas y con una impunidad que escandaliza y resulta indignante. A pesar de todo esto, los intelectuales y profesores universitarios israelíes que han llamado de forma explícita a terminar con la ocupación siguen siendo una minoría tan pequeña que resulta un poco deprimente. Además, hasta la fecha ningún cuerpo profesional o cuerpo universitario israelí se ha pronunciado públicamente contra la ocupación y las otras formas de opresión israelí. Si esto no es complicidad, ¿qué es?

Tercero: La tercera forma de opresión israelí apenas se menciona en los medios de comunicación occidentales o en el mundo académico: el sistema de discriminación racial contra los árabes-palestinos [13] que oficialmente son “ciudadanos” de Israel, un estado que categóricamente les excluye de su propia definición y que los castiga severamente cuando al final se atreven a gritar contra la injusticia. Todo el aparato estatal, incluyendo el sistema educativo, está diseñado para mantener a los ciudadanos árabe-palestinos de Israel en un estado de desempoderamiento, en gran medida desposeídos y sin un estatus equiparable en las leyes y prácticas del estado. Es más, a pesar de ser la población indígena, los nativos de la tierra, o quizás por eso mismo, la mayoría colona judía israelí lo ve cada vez más como indeseados, o lo que es peor, como una amenaza demográfica de la que deberían desembarazarse con decisión. Las encuestas de opinión han mostrado de forma sistemática que una mayoría contundente de dos tercios del total de judíos israelíes apoya que “se anime a los árabe a que se vayan” por medios diversos. [14]

En todos los aspectos esenciales de la vida, desde la propiedad de la tierra a la educación superior y el mercado laboral, Israel lleva 56 años practicando su propia forma de apartheid. De todas las formas de discriminación racial, sobresale en particular la educación. Un estudio innovador de Human Rights Watch publicado en 2001 concluye:
“Los obstáculos a los que se enfrentan los estudiantes árabes palestinos desde la guardería a la universidad actúan como una serie de cribas que cada vez tienen los agujeros más finos. En cada etapa, el sistema educativo funciona como un filtro que deja fuera a una proporción mayor de alumnos árabe-palestinos que de judíos. Y los tribunales israelíes aún no han usado nunca las leyes o principios más generales de igualdad para proteger a los niños árabe-palestinos contra la discriminación en la educación. [15]
A pesar de lo dicho más arriba, estoy de acuerdo con quienes alegan que Israel no es idéntico a Sudáfrica, que es un caso más complejo, con más dimensiones e incluso en algunos aspectos hasta más siniestro. Pero, al margen de cómo definamos a Israel, la existencia intrínseca e indiscutible en ese país de un sistema de discriminación racial basado en la identidad religiosa/étnica es lo que motiva las llamadas al estilo de Sudáfrica a la imposición de sanciones contra este país. “Apartheid”, “colonialismo de los colonos sionistas”, “supremacía judía”… etc. son todo variaciones en el nombre de la dolencia. Lo que importa es como curarla del mejor modo posible. Teniendo en cuenta las tres dimensiones de la opresión israelí mencionadas más arriba, se puede concluir que existen suficientes semejanzas entre Israel y Sudáfrica como para abogar por remedios al estilo del país africano.

Argumentos principales en contra del boicot
Ciertos distinguidos defensores de la causa palestina [16] se han manifestado en contra de la aplicación de sanciones y un boicot contra Israel al estilo sudafricano por varias razones, de entre las cuales las más significativas son:
(A) El recuerdo del Holocausto hace que las llamadas al boicot contra Israel sean ampliamente odiadas y resulten contraproducentes por su rechazo popular.

(B) Israel es en esencia un país democrático con una sociedad civil vibrante y por lo tanto se le puede convencer para que termine con su opresión sin necesidad de recurrir a sanciones.

(C) A diferencia de Sudáfrica durante el apartheid, la mayoría de la población en Israel se opone a las sanciones.

(D) El mundo académico israelí es en su mayor parte progresista y está en la vanguardia del movimiento por la paz, por lo que se le debe apoyar, no boicotear.

Contra-argumentos:
(A) Como comenta Etienne Balibar: “A Israel no se le debería permitir que instrumentalice el genocidio de los judíos europeos para colocarse por encima de la ley de las naciones” [17]. Además, al mirar hacia otro lado ante la opresión israelí, como hacen Estados Unidos y casi todos las instancias oficiales de Europa, Occidente ha perpetuado de facto la miseria, el sufrimiento humano y la injusticia que han tenido lugar tras el Holocausto. Solo que los oprimidos son otros ahora: son “las víctimas de las víctimas”, como comentó Edward Said.
En cuanto al argumento de la impopularidad, recientemente se han producido avances significativos en las posturas de la iglesia presbiteriana de EEUU, la iglesia anglicana y ciertas organizaciones judío-norteamericanas, por no hablar del movimiento de boicot de militantes de base que crece rápidamente en Europa. Todo esto apunta a la creciente aceptación en países occidentales de la necesidad de boicotear a Israel. Quienes participaron en el movimiento anti-apartheid en el caso sudafricano a menudo nos recuerdan que ellos también hubieron de enfrentarse a lo que parecían obstáculos insuperables cuando iniciaron el movimiento a finales de los años cincuenta.

(B) ¿Cómo puede una supremacía etno-religiosa que es además un poder colonial ser considerado una democracia? Israel puede ser una democracia para sus ciudadanos judíos, pero es un apartheid para sus ciudadanos palestinos, como se ha alegado más arriba. El profesor de la Universidad de Nueva York, Tony Judt, por ejemplo, describe a Israel como “un anacronismo disfuncional”, incluyéndolo entre los “etno-estados guiados por la fe y beligerantemente intolerantes.” [18]

(C) De todos los argumentos anti-boicot, este refleja o una sorprendente ingenuidad o una deshonestidad intelectual deliberada. ¿Debemos decidir si se deben aplicar sanciones a un poder colonial basándonos en la opinión de la mayoría de la comunidad opresora? Y la comunidad oprimida, ¿cuenta para algo?

(D) Esto es simplemente un mito propagado y mantenido por el mundo académico israelí, que se considera a sí mismo de “izquierdas”. La inmensa mayoría de profesores universitarios israelíes sirve en las fuerzas armadas en la reserva y por lo tanto tiene conocimiento directo de los desmanes que se cometen a diario, pues participa en ellos. Es más, con excepción de una minoría, muy pequeña pero esencial, los académicos israelíes en su mayor parte apoyan la opresión que ejerce su estado o manifiestan su consentimiento guardando silencio al respecto.

Vale la pena mencionar algunos casos tristemente célebres a modo de ejemplo: el filósofo más celebrado de Israel, Asa Kasher, ha proporcionado una justificación “ética” para los asesinatos extra-judiciales, incluso cuando en este proceso se mata o se hiere de forma deliberada a amplios números de civiles inocentes. [19]

El historiador militar más destacado de Israel, Martin Van Creveld, de la Universidad Hebrea, aconsejó al ejército israelí en 2002 [20], en el semanario regional Jerusalen, 1, marzo, 2004, que llevara a cabo un genocidio veloz contra los palestinos, explicando: “Quizá matar a 5.000 o 10.000 no será suficiente y entonces habrá que matar a más.”. Concluye diciendo: “Es mejor que haya un asesinato masivo, tras lo cual saldremos y cerraremos con llave a nuestras espaldas.” Como cualquier pacifista, su objetivo último sigue siendo “salir” de los Territorios Ocupados.

Recientemente Benny Morris ha alegado que se habría podido llegar a la paz en Oriente Medio si se hubiera vaciado Palestina completamente de sus habitantes árabes originarios. [21] Como respuesta, Baruch Kimmerling, profesor de la Universidad Hebrea, escribió: “Permítanme extender la lógica de Benny Morris: si el programa nazi para la solución final al problema judío se hubiera completado, desde luego habría paz en Palestina actualmente.” [22]

Lejos de constituir ejemplos aislados, posiciones tan explícitamente racistas y criminales son bastante populares en Israel. No solo se consienten en universidades, sino que son muy alabadas, a juzgar por el estatus tan prominente del que disfrutan Kasher, Van Kreveld, Benny Morris y otros de su calaña.

Argumentos principales contra el boicot II

Desde una perspectiva ligeramente distinta, algunos académicos han alegado que boicotear a Israel puede resultar contraproducente y que podría desembocar en:

(1) Que se pierda la capacidad para influir en la posible ruta de Israel hacia la paz.

(2) Que sirva para radicalizar a la derecha israelí y para segar la hierba bajo los pies de la izquierda en ese país.

(3) Que indirectamente contribuya a aumentar el sufrimiento de los palestinos, que pueden experimentar pérdidas económicas y pueden incluso ver cómo se deterioran sus condiciones de vida por la opresión de un Israel más aislado y más salvaje.

Contra-argumentos

(1) ¿Qué influencia? Europa apenas ejerce ninguna en este momento. Incluso en EEUU la israelización de su política exterior, particularmente en Oriente Medio, alcanza cada vez cotas más altas, con lo que ata de pies y manos cualquier posible presión norteamericana dirigida a restringir, para no hablar ya de cambiar, las políticas opresivas de Israel. En las escasas ocasiones en que el estado hebreo se ha planteado un cambio de política, ha sido debido sobre todo a que se enfrentaba a presiones concertadas ejercidas por la comunidad internacional.

(2) ¿Qué izquierda? Quienes en Israel se llaman oficialmente “la izquierda”, la izquierda sionista, para ser exactos, hacen que los partidos de extrema derecha en Europa parezcan sin dificultad tan morales como la Madre Teresa, en particular en lo que se refiere al reconocimiento de los derechos de los refugiados palestinos. Por otra parte, la izquierda no-sionista, moralmente consecuente, es un grupo diminuto, cuyos miembros pueden terminar perdiendo beneficios, privilegios y fondos como resultado del boicot. Esto debería obligarnos a calibrar nuestras acciones de boicot, de forma que se reduzca la posibilidad de que esto sea un efecto indeseado de las mismas. Pero, como ya sabemos, esto no es una ciencia exacta (si es que alguna lo es). Antes que centrarnos en el margen de error, debemos hacer hincapié en el impacto positivo que el boicot puede tener en el conjunto del establishment académico isarelí. El precio que puede que paguen algunos académicos de conciencia como efecto colateral inevitable del boicot resulta bastante barato si se compara con el precio que los académicos palestinos, y de hecho todos los palestinos en general, pagan por la ausencia de boicot y de cualquier forma de presión igualmente efectiva sobre Israel.

El tipo de apoyo más urgente que la comunidad internacional puede proporcionar al mundo académico palestino es adoptar diversas formas de boicot contra las instituciones académicas de Israel, obligándolas a que se desvincularse de su connivencia directa o indirecta en la opresión de su estado. Esto servirá no solo a los palestinos, sino a la larga, también a la izquierda moral en Israel, incluidos los académicos. Desafiar al establishment fanático y militarista puede que a corto plazo fortalezca su apego al poder: el populismo extremo y el surgimiento de las tendencias fascistas en Israel actualmente constituyen pruebas de esto, pero a la larga debilitará a ese establishment, como sucedió en el caso sudafricano. En este país, la represión bajo el apartheid no se fue reduciendo suavemente hasta morir.

(3) ¿Mas asfixia? Hasta el mayor defensor sudafricano de los derechos humanos, el arzobispo Desmond Tutu, horrorizado por el estado de sitio tan sofisticado y lleno de capas que ha montado Israel en los Territorios Palestinos Ocupados [23], ha encontrado tantas similitudes entre Israel y la Sudáfrica del apartheid, para hacer una llamada al boicot contra el estado hebreo como el aplicado contra el país africano 24].

Algunos defensores sinceros de los derechos de los palestinos han alegado que boicotear a Israel es un acto de personas que se arrogan una superioridad moral y que ignoran la necesidad apremiante de aliviar el sufrimiento inmediato de los palestinos bajo la ocupación. Pero como he mostrado en otros sitios [25], al margen de todas las intenciones, este tipo de lógica no es simplemente paternalista, pues pretende saber lo que es mejor para los palestinos, sino que además se basa en la premisa inconsciente de que los palestinos tienen necesidades menores a las de otros seres humanos normales. Se implica que la comida, el cobijo y los servicios básicos, que se verían mejor satisfechos sin boicot, según se nos dice, están considerados por los palestinos como más importantes o más profundos que su necesidad de libertad, justicia, auto-determinación, vida digna y la oportunidad para desarrollarse cultural, económica y socialmente en paz.

Desde un ángulo completamente distinto, hay quien afirma, que a pesar de todo lo dicho más arriba, sigue siendo necesario que los académicos e intelectuales palestinos mantengan y fomenten la apertura de canales de comunicación con sus equivalentes israelíes, para debatir, compartir, aprender, convencer, para superar las “barreras psicológicas” y en último término para llegar a una visión común y a una lucha común por la paz.

Permítaseme no estar de acuerdo. Quienes imaginan que basta desearlo para acabar con el conflicto y sugieren ciertos foros para el acercamiento, la distensión o el diálogo, con la esperanza de que estos foros conduzcan a procesos reales de reconciliación y finalmente a la paz, o sufren delirios y requieren atención médica o se engañan peligrosamente.

En primer lugar, dados los señuelos financieros y la manipulación política que normalmente forman parte del paquete de las “sugerencias” occidentales para colaborar, estas últimas se suelen percibir claramente como dictados.

En segundo lugar, cualquier proyecto conjunto que tenga como objetivo alcanzar una paz justa debe estar basado esencialmente en el rechazo de toda opresión y en el reconocimiento de una humanidad común. Antes de que esto suceda, cualquier comunicación es estrictamente un ejercicio en una negociación asimétrica entre opresor y oprimido. Solo cuando se establece la igualdad puede esa comunicación elevarse al nivel del diálogo. El reconocimiento mutuo de una humanidad común es por lo tanto una condición previa esencial para el diálogo, nunca una consecuencia de él. Como solía decir el difunto Edward Said: “Igualdad o nada.”

En tercer lugar, si un miembro de la comunidad opresora en teoría acepta, en principio, los requerimientos para la justicia sin actuar para lograrlos, al tiempo que de forma simultánea disfruta de los beneficios que trae consigo la ocupación, la discriminación racial y el uso ilegal de las propiedades de los refugiados palestinos, entonces esa persona seguiría siendo indirectamente responsable y éticamente se le pueden pedir cuentas de la injusticia que está cometiendo su estado. La reflexión sin acción no basta para exonerar a un miembro de un grupo opresor. Se necesita la acción para convertir el compromiso formal en un proceso de cambio y de transformación ética.

Los israelíes que no dejan de pedir a los palestinos que paguen un precio político por adelantado a cambio de su “noble” reconocimiento de unos pocos derechos palestinos no es que busquen realmente justicia o un final moral para el conflicto. Algunos buscan de forma desvergonzada fondos europeos, otros lo hacen por el prestigio y la fama y algunos incluso participan de este típico comportamiento colonial como una forma de domar a la fierecilla palestina, o de inhibir la resistencia a la opresión.

Una lucha por la paz que vaya separada de la justicia equivale a institucionalizar la injusticia o a hacer que los oprimidos se sometan a la fuerza demoledora del opresor y acepten la desigualdad como si fuera su destino.

Quienes intentan cambiar la percepción de los oprimidos antes que ayudar a terminar con la propia opresión son culpables de ceguera moral y de miopía política. Prolongar la opresión no es solo no-ético, es pragmáticamente contraproducente, pues perpetúa el conflicto.

Para concluir, me gustaría hacer hincapié en la necesidad de aplicar un boicot completo, institucional, dinámico, contra las organizaciones políticas, económicas, culturales y académicas. Sin un apoyo efectivo basado en principios éticos de esta forma civil, no-violenta, mínima de resistencia contra la opresión o por otras formas similares de lucha, los intelectuales y académicos estarán abandonando su obligación moral de defender lo que es correcto, la justicia, la igualdad y la oportunidad de validar el predominio de principios éticos universales.


Omar Barghouti es un analista político palestino independiente. Su artículo “9.11. Expresar el momento en términos humanos” fue elegido como uno de los “Mejores de 2002” por The Guardian. Su dirección de contacto es: jenna@palnet.com

Notas:
Una versión más breve de este artículo fue presentada en el congreso “Resistir el apartheid israelí”, celebrado en SOAS, Universidad de Londres, 5.12.2004.
Investigador palestino independiente, fundador de la Campaña Palestina por el Boicot Académico y Cultural de Israel (PACBI por sus siglas en inglés).
(NOTA DE LA T: Aunque se han traducido los títulos de los artículos mencionados en las notas, estos materiales solo están disponibles en inglés).

1. Etienne Balibar, “Una causa política compleja urgente y universal”, discurso en el Congreso de Profesores Universitarios para la Paz Israelo-Palestina (FFIPP), Université Libre de Bruxelles, 3 y 4 de julio.

2 La llamada palestina al boicot, lanzada por la Campaña palestina por el boicot cultural y académico contra Israel (PACBI por sus siglas en inglés) y respaldada por unos sesenta sindicatos y asociaciones profesionales, educacionales y culturales de las más prominentes en los territorios palestinos ocupados se puede encontrar en http://right2edu.birzeit.edu/news/article178 (en inglés).

3 “Los líderes palestinos deberían tomarse muy en serio el frente unido en Israel que se opone al derecho de retorno” rezaba el editorial principal de Haaretz, 18 de agosto, 2003.

4 Según los pacifistas Gadi Algazi y Azmi Bdeir: “Traslado [eufemismo israelí para la limpieza étnica –Omar Barghouti] no es necesariamente un momento dramático, un momento en que la gente es expulsada y tiene que huir de sus ciudades y pueblos. No se trata de una mudanza planeada y bien organizada con autobuses y camiones cargados de gente. El traslado es un proceso más profundo, un proceso paralizante que está oculto a la vista. El elemento principal consiste en ir minando de forma gradual las infraestructuras de la vida de la población civil palestina en los territorios: esa vida debe ser estrangulada de forma continuada por medio de cierres y asedios que impidan que la gente acuda a trabajar o vaya a la escuela, que tenga acceso a servicios médicos, así como el paso de ambulancias y de camiones de agua, lo que provoca que los palestinos vuelvan a la era del burro y el carro. En su conjunto, estas medidas erosionan el vínculo de la población palestina con su tierra.” Citado en: Ran HaCohen, “Limpieza étnica: pasado, presente y futuro”, www.Antiwar.com, 30, diciembre, 2002.

5 El nombre del pueblo palestino es Sheij Muwannis.

6 Ran Reznick, Ramat Hovav tiene el doble de defectos de nacimiento y casos de cáncer, Haaretz, 1, junio, 2004.

7
Un ejemplo es el “Proyecto Mitzpim”, supervisado por Sofer, que promueve la “conquista” de zonas pobladas por árabes-palestinos por medio de colonias y carreteras de uso exclusivo para judíos.
http://www.haaretz.com/hasen/spages/481680.html

8 Tras una visita a la Franja de Gaza, que está completamente rodeada por una valla, Oona King, diputada judía del parlamento británico, comentó la ironía a la que se enfrentan actualmente los israelíes, diciendo: “al escapar de las cenizas del Holocausto, han encarcelado a otro pueblo en un infierno similar en su naturaleza, aunque no en su alcance, al gueto de Varsovia”. “Israel puede detener esto ahora”, The Guardian, 12, junio, 2003, http://www.guardian.co.uk/comment/story/0,3604,975423,00.html

9 Según las encuestas sobre las opiniones judío-israelíes sobre el servicio militar obligatorio, el factor más importante vinculado al apoyo a la continuación del legado del “ejército del pueblo”, una mayoría contundente está a favor. Por ejemplo, ver la sólida encuesta Peace Index llevada a cabo en abril de 2001 por la universidad de Tel Aviv, http://www.tau.ac.il/peace/Peace_Index/2001/English/p_april_01_e.html

10 Chris McGreal, “Los israelíes indignados por la imagen de soldados que obligan a un violinista a tocar en un control”, The Guardian, 29, noviembre, 2004.
http://www.guardian.co.uk/israel/Story/0,2763,1361755,00.html

11 Amos Harel, “Totalmente illegal”, Haaretz, 23/11/2004. http://www.haaretz.com/hasen/spages/504878.html

12 Serge Schemann, “Al menos 17 personas mueren en un ataque israelí contra un campamento palestino en Gaza”, New York Times, 12/3/2002.

13 Según la organización Physicians for Human Rights-Israel (Médicos por los Derechos Humanos-Israel): “Aunque los ciudadanos palestinos del estado de Israel representan aproximadamente 20% de la población, esta comunidad sufre una discriminación institucionalizada que genera severas diferencias socio-económicas entre la mayoría judía y la minoría árabe. No se ha hecho una inversión significativa para remediar estas diferencias. Por el contrario, la población palestina sigue sufriendo la falta de fondos y la discriminación en muchos aspectos, incluyendo el empleo, la educación, políticas inmobiliarias y de urbanismo, y servicios de salud.” http://www.phr.org.il/Phr/Pages/PhrArticle_Unit.asp?Cat=37&Pcat=4

14 Yulie Khromchenco, Encuesta: “64% de judíos apoyan el que se anime a los árabes a que se vayan”, 22, junio, 2004.

15 Human Rights Watch, “Segunda clase: Discriminación contra los niños árabe-palestinos en las escuelas de Israel, septiembre, 2001. http://www.hrw.org/reports/2001/israel2

16 Por ejemplo, Noam Chomsky, describe las sanciones como “probablemente dañinas y en el mejor de los casos inútiles”, alegando: “En las presentes circunstancias del mundo real, una llamada a aplicar sanciones, aunque estuviera justificada, les encantaría a los extremistas de derechas y a los partidarios de la línea dura, porque lo podrían convertir sin dificultad en una “prueba” más de que todo el mundo desea eliminar a los judíos y por lo tanto debemos alzarnos para apoyar al pobre Israel para impedir otro Holocausto.” ZNet, May 31, 2004. http://blog.zmag.org/ttt/archives/000492.html

17 Etienne Balibar, ibid.

18 Tony Judt, “Israel: La alternative”, New York Review of Books, Vol. 50, número 16, 23, octubre, 2003. http://www.nybooks.com/articles/16671

19 Reuven Pedatzur, “El filósofo del ejército israelí”, Haaretz, 24, febrero, 2004.

20 Ran Hacohen, “Contra las negociaciones”, Antiwar.com, 28, marzo, 2002.
http://www.antiwar.com/hacohen/h032802.html

21 Benny Morris, “Un Nuevo éxodo para Oriente Medio”, The Guardian, 3, octubre, 2002.
http://www.guardian.co.uk/israel/comment/0,10551,803417,00.html

22 Baruch Kimmerling, “Falsa lógica”, The Guardian, 5, octubre, 2002.
http://www.guardian.co.uk/letters/story/0,3604,805123,00.html

23 Desmond Tutu, “Apartheid en la Tierra Sagrada”, CounterPunch, 29, abril, 2002.

24 Desmond Tutu, “¿Desinvierto de la ocupación y del apartheid?”, CounterPunch, 17, octubre, 2002.

25 Ver “Sobre la creatividad y la ética de los refugiados”, ZNet, 28, septiembre, 2002.
http://www.zmag.org/content/Mideast/bhargoutirefeth.cfm

http://www.counterpunch.org/barghouti12222004.html



Omar Barghouti.

Campaña española boicot a Israel

Sitio Web donde puedes encontrar mucha información sobre el boicot internacional a Israel. Contiene diferentes llamados al boicot Económico, Cultural-deportivo, Académico y Político.

http://www.boicotisrael.net/


'Hay que aplicar a israel el mismo boicot que hubo con sudáfrica durante el régimen de apartheid'

Fuente: Palestinalibre

El periodista Alberto Arce (Gijón, 1976), autor del documental “To shoot an elephant”, que narra una dura operación de castigo emprendida hace dos años por Israel contra los palestinos de Gaza 

El periodista Alberto Arce (Gijón, 1976), autor del documental “To shoot an elephant”, que narra una dura operación de castigo emprendida hace dos años por Israel contra los palestinos de Gaza y que cosechó varios premios internacionales, ofreció ayer por la tarde una conferencia en Vigo invitado por Amnistía Internacional.

¿Qué pide para las víctimas?

Pido que se termine el doble rasero que aplica la comunidad internacional en el conflicto de Palestina. En la franja de Gaza se cometen violaciones de derechos humanos que están suficientemente documentadas tanto por Naciones Unidas como por Amnistía Internacional y otras organizaciones, lo que se pide es que se juzgue a los criminales de guerra. En España existió esa posibilidad en la Audiencia Nacional en función de la jurisdicción internacional pero el Gobierno español modificó la ley para garantizar la impunidad de los bombardeos sobre Gaza.

¿Qué opina de la política de España en el conflicto?

Hipócrita, de doble rasero. Hay un problema serio en Libia desde hace diez días, han movilizado al tribunal penal internacional para juzgar por crímenes de guerra a Gadafi. Me parece correcto, lo que no entiendo es por qué no se pudo hacer para Gaza.

¿Cree que no se mostró lo suficiente en los medios?

¿Pero hay una sola persona en España que no esté saturada de ver imágenes de palestinos sufriendo? Hubo una sobreexposición tan grande que nos hemos inmunizado e Israel es una vaca sagrada.
¿Qué fue la Operación Plomo Fundido?

Fue una operación de castigo contra el conjunto de la población de la franja de Gaza, encerrada en un guetto, durante tres semanas.

¿Cómo es la vida diaria en Gaza?

Es como la vida de los judíos en el guetto de Varsovia, es la vida de un grupo étnico que está encerrado en el mayor campo de concentración del mundo y donde además se les priva de suministros y se les bombardea desde el aire.

¿Cuál es la solución?

Creo que hay que aplicar al Estado de Israel el mismo boicot internacional que se aplicó en su día a Sudáfrica con el apartheid. Hay que aplicar presión ciudadana porque los estados y los políticos le han dado luz verde para que hagan lo que quieran con los palestinos, ellos no tienen que rendir cuentas.

¿Qué pueden hacer los palestinos y cómo están de ánimo?

Han decidido resistir, tienen el nivel de estrés postraumático más alto del planeta, lo que más me ha marcado es que se definen a sí mismos como zombies, como muertos en vida. Cuando no hay ninguna esperanza solo queda el nihilismo y la desesperación, y eso lo que han creado son bombas humanas.